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Agradecemos de corazón a Stefania, una amiga italiana de Expatclic residente en Chennai, que comparte con nosotros su experiencia de estudio a distancia y de los MOOCs.

Traducido del italiano por Rupexpat

Hay cuatro amigas en la mesa de un café.

Parece la versión femenina de una canción conocida, o la escena de una película famosa, pero dos son italianas, una americana y una alemana. Cada una de las cuatro mujeres está provista de una lapicera y un cuaderno, alguna llevó su iPad o la computadora y están sumergidas en una animada conversación en inglés.

La escena se desarrolla en una mesa de la cafetería de la American School de Chennai, en India. Las amigas están discutiendo sobre creatividad: cómo poner en marcha las ideas, cómo no dejárselas escapar cuando llegan, cómo cultivarlas y seleccionarlas, cómo entender si son realizables y potencialmente transformables en un proyecto de negocio o empresarial. Ninguna de ellas es empresaria y todas tienen diferentes profesiones a sus espaldas. Lo que tienen en común es que están siguiendo un MOOC, Massive Open Online Course, de la Pennsylvania State University. El curso se llama Creativity, Innovation and Change, se encuentra sobre la plataforma de Coursera y está articulado en seis semanas. Cada lunes la Universidad descarga online algún video-lección que se puede complementar con lecturas y ejercicios y comentar en los varios fórum de discusión que están a disposición en la plataforma.

Las cuatro amigas, en cambio, se apasionan discutiendo cara a cara, confrontándose personalmente sobre sus propias experiencias y afrontando los ejercicios propuestos.

Mooc Stefania2Cómo llegaron a este grupo? Demos un paso atrás. Me llamo Stefania, estoy en la India desde hace más de tres años como expat wife. Después de los primeros días de acomodación y descubrimiento, comencé a dar lecciones de inglés e italiano a extranjeros, actividad que ya realizaba cuando vivía en Italia antes de partir. Una de mis alumnas es otra italiana expatriada, Alice. Su inglés había alcanzado un buen nivel, y me preguntó cuál podría ser su siguiente objetivo y entonces pensé en dos soluciones. Prepararse para un examen de aquellos que podría lucir en su CV, o comprometerse a leer o estudiar algún tema que le interesase, para así usar la lengua en situaciones que le exigiesen más que las conversaciones comunes.

Yo ya había seguido otros MOOCs por mi cuenta, entre ellos uno de Psicología de la Universidad de Toronto y cuando le hablo pienso en algo parecido a eso. A Alice le preocupa que el nivel lingüístico sea muy alto para ella, pero los instrumentos que ofrece Coursera, entre otros los subtítulos en los video-lecciones y la posibilidad de reducir la velocidad del audio, son muy útiles. Y además probar no cuesta verdaderamente nada: la inscripción es gratuita, se reciben inmediatamente los link de las lecciones del curso y se puede también dar simplemente una mirada para ver si gusta o no. Le pregunto si conoce a alguien más que pueda estar interesado, y entonces ella trae a Sabine, alemana, y yo a Susan, norteamericana. Le pregunto a Susan si ella estaría interesada en seguir un curso online sobre la creatividad; y me responde “Pero yo no soy para nada creativa, yo trabajo con números”. Le respondo “ Yo tampoco soy creativa, mejor así, tal vez aprendamos a serlo!” Les envío a todas un e-mail con los link y las instrucciones para inscribirse, y decidimos encontrarnos para mirar juntas la presentación del curso, entender si nos interesa a todas y elegir un día que funcione bien para nuestros encuentros semanales. Nuestro plan es ver autónomamente el material durante la semana, así cada una puede ocuparse de sus propias obligaciones y buscar los espacios más convenientes para dedicarse a la lectura y a los videos y reunirnos los viernes a la mañana para discutir lo que hemos leído, oído, visto y probado. La siguiente vez que nos reunimos ya estábamos totalmente entusiasmadas: hicimos el ejercicio de autoevaluación para establecer nuestro “nivel de creatividad”, y quien no consigue una nota alta se consuela aprendiendo que todos somos en parte “creativos” y en parte “estructurados”

Así nació mi micro grupo de estudio. Sabine se fue poco tiempo después del fin del curso, llevándose a Alemania los apuntes y una hipótesis de actividad en la cual había pensado durante las “lecciones” y que habíamos discutido y debatido juntas. En su lugar entró Benedicte, francesa, y continuamos aprendiendo juntas, afrontamos un curso de introducción a la filosofía organizado por la Universidad de Edimburgo y luego uno de Ética de la vida cotidiana dado por el profesor Paul Bloom de Yale. Cada vez que un curso terminaba solo quedaba la dificultad de elegir otro: del arte a la economía, a la fotografía, del cálculo algebraico a la música, a la Divina Comedia. Casi todos los cursos ofrecen la alternativa entre frecuentarlos como oyentes o hacer los quiz, los test y las pruebas para obtener así, por una suma módica, un Verified Certificate. Podíamos decidir si profundizar un tema afín a nuestro perfil profesional o experimentar alguna cosa nueva que nos hubiese siempre interesado y que nunca habíamos tenido tiempo de probar.

Mientras tanto yo ya le había tomado el gusto a la autoformación, y el poder afrontar incluso temáticas tan abstractas me había dado la confianza necesaria para volver a los libros para profundizar el tema de la educación internacional. A través de una búsqueda en Internet encontré que la Universidad de Bath ofrecía a distancia módulos de actualización profesional. La Universidad de Bath es una de las pocas instituciones que ofrece un master para los profesores IB, y algunos módulos también están disponibles individualmente. Tienen un costo y otorgan un certificado, que puede ser usado si se quiere conseguir un Master “en etapas”, digamos, construyéndolo un poco a la vez. Así fue que tomé coraje, pedí la solicitud de inscripción, fui aceptada y desde marzo hasta agosto estudié “Education in an International Context”. Claro, fue mucho más intenso que Coursera, primero porque no tenía video-lecciones, sino una extensa bibliografía en la cual navegar, de la cual tomar apuntes y sobre la cual después basar mi informe final de casi cinco mil palabras. Tuve la asistencia de un tutor que me asignó la universidad, al cual le hice preguntas, le di borradores para corregir y pedidos de profundización. Fue un buen desafío, y seguramente no hubiese podido afrontarlo sin mi entrenamiento cerebral con el micro grupo de Coursera.

Mooc StefaniaPero volvamos a las amigas de Chennai. En junio también partió Benedicte, mientras Alice volvió a Italia. Los rumores sobre nuestro pequeño grupo se habían esparcido en la comunidad de la escuela americana, y así Susan y yo, las “veteranas” fuimos contactadas por otras tres expat wives.

Eran una norteamericana, una alemana, una japonesa, una turca y una italiana… Parece el principio de un chiste, y en cambio, están allí para aprender. Para quien sienta curiosidad, Coursera no es la única plataforma a partir de la cual acceder a cursos de nivel bachelor. También está EdX, en el cual se encuentran algunas de las universidades más prestigiosas, como Harvard e MIT. En el ámbito europeo se encuentra Future Learn, al que hace referencia también el British Council ,que comenzó a ofrecer cursos dirigidos más directamente a la lengua inglesa, tanto para quien la está aprendiendo como para quien la enseña. Y luego para aquellos apasionados de IT, Udacity, que ofrece formación sobre todo en el área de la programación y de sus lenguajes. Algunas universidades europeas están reunidas en Iversity. Les señalo también que, sobre todo en Coursera, hay propuestas de cursos en lenguas diferentes del inglés, entre ellas el italiano, el francés, el chino. Happy learning!

Stefania Scardigli
Chennai, India
Enero 2015