Home > Topics > Family and Children > Couples > Divorciar en el extranjero
Finger art of  displeased couple. Sad man soothe woman, she's crying.

Claudiaexpat reflexiona sobre algunos aspectos del divorcio en expatriación.

Traducido del italiano por Mociexpat

 

Tengo la suerte de estar aún felizmente enamorada de mi esposo, y vivir en el extranjero nos ha hecho muy bien. Sin embargo, a lo largo de estos 26 años por el mundo, he entrado en contacto con situaciones de las más variadas, y muchas veces he escuchado, ayudado, y participado en el drama de muchas parejas que llegaban al divorcio viviendo afuera de su país de origen. Me gustaría reflexionar con ustedes sobre algunos de los puntos más difíciles de esta dolorosa etapa.

Obviamente existen un montón de casos, y ninguno es igual: se da el caso de la pareja mono cultural, con o sin hijos, bicultural, con o sin hijos, de la pareja que se ha formado en el extranjero, o que se ha formado en el país de origen y se ha trasladado en el extranjero a raíz del proyecto profesional de uno de los dos. Cada uno de estos casos se enfrentará al divorcio de manera personal. Seguramente la soledad es un elemento constante en todas las situaciones que he presentado: vivir en el extranjero, sobre todo si se muda de país con regularidad, significa no poder contar con una red de soporte afectivo que se refuerza en el tiempo y a la cual nos entregamos con total confianza. Puede ser que en el país de acogida aún no se hayan encontrado amistades importantes en el momento en el cual surge el problema en la pareja, o que sencillamente, para razones profesionales u otro, no se pueda compartir el drama que nos golpea. La privación del poder terapéutico del compartir y de la cercanía de los demás hace que esta fase ya complicada se vuelva aún más compleja.

La problemática más grande sin embargo, concierne a los hijos. Si cuando se divorcia en el propio país se puede esperar encontrar un acuerdo pacifico sobre el manejo de los hijos (porque no hay generalmente necesidad de grandes ajustes logísticos), en el 99% de los casos de divorcios en el extranjero toda la geografía de las relaciones es trastornada: en el caso de una pareja mono cultural, probablemente uno de los padres volverá al país de origen y el otro, que continua su aventura en el extranjero, verá disminuir drásticamente la cantidad de tiempo con sus hijos (o viceversa). En el caso de una pareja bicultural, el problema podría ser aún más espinoso: no hay un terreno común de referencia, aunque sea sólo psicológicamente, aunque sea solo para pensar a un lugar que se pueda llamar “casa” y donde pasar posibles vacaciones con los hijos.

También el problema del mantenimiento se presenta en toda su violencia: en el caso que uno de los dos haya dejado su profesión para seguir a la pareja, el divorcio representa la urgencia de retomar su trabajo, quizás habiendo perdido todos los contactos, habiendo trascurrido años afuera del mercado, y teniendo que buscar trabajo en un momento de su vida en el cual el autoestima llega a los mínimos históricos. Para los que lo sufren, el divorcio en estos casos puede convertirse en un elemento destructor a 360°: no sólo termina el matrimonio, si no que también el proyecto de vida en el extranjero, y eso implica un ajuste muy doloroso del manejo de las esferas más importantes de la vida, como los hijos y el trabajo.

Por otro lado, los que no viven personalmente estos problemas, no pueden comprender el tamaño de ellos, y esto aumenta la sensación de aislamiento. Las cosas son muy complicadas también bajo el punto de vista legal. Cuando hay que tomar en cuenta las legislaciones de dos países diferentes, cuando un juez tiene que decidir de borrar completamente un padre de la vida de sus hijos, y cuando uno se encuentra a hablar con su abogado (si es que tiene la suerte de encontrar uno competente) a la distancia y quizás en zonas horarias diferentes, la cantidad de energía para manejar el divorcio puede fácilmente ser superior a sus fuerzas. De lo que he podido ver, también hay mucha confusión a nivel puramente legal: el caso de una pareja bicultural, que se ha casado en un tercer país, y que divorcia en un cuarto, puede convertirse un real rompecabezas para cualquier abogado (a pesar del hecho que el rompecabezas empieza por la pareja cuando tiene que decidir la nacionalidad del abogado que contratar).

Termino diciéndoles que aunque Expatclic no pueda proporcionar asistencia en estos asuntos delicados, estos artículos y los testimonios recogidos se basan en hechos de la vida real, y eso significa que detrás de cada uno de ellos hay seres humanes que se han movido, han tejido relaciones que podrían – tal vez – proporcionar el justo contacto. Así que no duden en contactarnos si pasan por esta traumática experiencia.

Claudiaexpat
Yakarta, Indonesia
Enero 2016