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La-fatidica2

Aquí volvemos con la Fatídica 2. Esta vez no se trata de una pregunta sino de una simple, salvaje afirmación.

Ilustración de Antonella Antonioni

Traducido del italiano por Rupexpat

 

No sé si ya les pasó, tal vez no, en ese caso seguramente, antes o después, les va a pasar. Todo esto, naturalmente, si, como yo, eres una mujer que sigue a su marido, y tu marido trabaja para uno de esos organismos o empresas que parecen que juegan al Risiko con sus empleados, -es decir, los mueve sobre el mapa del mundo con una falta de cuidado y consideración que los deja sin respuestas. Pero el caso es que no son pedacitos de plástico los que deben trasladarse por el mundo, sino personas de carne y hueso, y hasta incluso esto tal vez podría funcionar si las personas en cuestión ya tuvieran una cierta edad. En cambio cuando los que son trasladados son niños menores de 12 años ( pongámosle aún, menores de 18 años, porque, ya se sabe, trasladar a un adolescente es más difícil que trasladar una montaña…) entonces el discurso cambia.

Les digo todo esto para introducirlos a lo que quiero que imaginen- o recuerden. Es un día normal, en cualquier parte del mundo en la que se encuentren, respecto a lo que es la normalidad en el país en el cual están viviendo. La rutina de siempre. En cambio no, digamos que además de la rutina usual, justamente hoy se han sentido particularmente orgullosas de ustedes mismas y en sintonía con el mundo porque sucedió algo que les hizo recordar que a distancia de un solo año, desde que llegaron al país, tienen ya una buena red de contactos consolidada, varias amigas con las que se sienten bien, sus hijos están felices en la ya no tan nueva escuela, tienen compañeros de juegos, y ustedes ya se mueven con desenvoltura en el nuevo ambiente . Las compras, pagar las boletas, el policía que las para en la esquina para controlar los documentos, y las llamadas de teléfono en la nueva lengua ya no son más un problema, incluso todas esas cosas las enfrentan con confianza, porque se sienten, finalmente, cómodas.

Apenas te has servido una copa de vino para brindar , y justo ahí llega tu marido. También él – ¡qué lío al inicio !, la nueva lengua, y todas aquellas maneras de hacer las cosas que no lograba entender y le complicaban las relaciones en su lugar de trabajo, y le ( en consecuencia les) amargaban las noches… Y aquí lo tienen ahora, a distancia de un año, satisfecho de su nuevo trabajo, y contento de vivir en un nuevo país …, no… , ¿¿¿pero qué pasa????, ¿¿¿a qué se debe esa cara que parece de piedra???? Te alarmas inmediatamente, comienzas a pasar lista de los nombres de todos los parientes (siempre se empieza por los parientes más cercanos), preparándote para lo peor. Pero él te tranquiliza enseguida, diciendo: ” no, no, no pasa nada grave, solo que parece que hay alguien a quien quieren trasladar aquí, directivas de la oficina central …, bueno… parece que no nos renuevan el contrato…, no, no, hasta ahora no supieron qué decirme …y quién sabe, …si habrá nuevas destinaciones, sabes como es, estas cosas acá te las dicen a lo último…”.

Y aquí está la Fatídica 2, la frase que se auguran de no tener nunca, pero nunca, que escuchar, pero que, lamentablemente, sentirán al menos una vez en la vida si emprenden el erizado camino de la vida en expatrio.

Se te cae la copa de vino, se te cae tu buen humor, se caen las fuerzas. Deseas poner una bomba en la oficina central. Estrangular al jefe de tu marido. Gritar contra el sistema. Divorciarte. Pero los niños llegan con sus caras de angelitos listos para la cena, y entonces no pueden hablar más del asunto, y te sientes todavía peor. Te vienen unas ganas locas de hablar con tus amigas, para buscar consuelo, para pedir consejos, pero como ” las voces corren”, fue impuesto por tu marido no decir ni una palabra del tema a nadie, por el momento. Entonces, además del malestar que te provoca la noticia ( y estoy usando un término muy suave en relación al cataclismo que sientes internamente ) tampoco tienes ni siquiera la posibilidad de desahogarte hablando abiertamente, aunque más no sea para calmar la angustia.

Pues bien, sí, sucede. Es uno de los aspectos más cansadores del expatrio, pero es necesario aprender y ocuparse del tema. Nos podemos considerar afortunadas si logramos trabajar con una entidad que emplea por largos períodos de tiempo, o, como alternativa, para un ente que cuando termina un contrato garantiza uno sucesivo- pero lamentablemente no siempre es el caso, incluso por lo que veo a mi alrededor, lo es cada vez menos.

¿Qué hacer entonces?, ¿cómo afrontar estos cambios repentinos de perspectiva sin perder el juicio y entrar en pánico?, ¿cómo no perder las motivaciones y continuar con confianza lanzándonos siempre en nuevas aventuras, y cómo acallar el miedo, cada vez que estemos haciendo esfuerzos para organizarnos y adaptarnos, de pensar que solo podremos gozar de los resultados por poco tiempo ?

He aquí diez puntos ( comprobados y re comprobados) sobre los cuales concentrarse para superar la crisis:

  • Liberarse de la censura del marido, y llamar enseguida a las amigas para desahogarse: descubrirán que el mundo está lleno de mujeres que han afrontado al menos un cambio repentino de país en sus carreras, y se sentirán menos solas.
  • Si son expatriadas es porque son aventureras: efectivamente el expatrio, sobre todo en los países más desfavorecidos, no es para todas. Si se han embarcado en esta aventura es porque sus personalidades se lo permiten. Por lo tanto, un cambio de país, aún de repente, será afrontado por ustedes con desenvoltura y audacia. Recordarlo ayuda.
  • La elasticidad mental es un don que sirve para todo: consideren este cambio como un buen ejercicio para aumentarla. Un cambio repentino de país puede reforzar el ya profundo espíritu de adaptabilidad que poseen.
  • Cambiar de país es bello : siempre es un poco estresante, pero no se olviden que descubrir un nuevo país es una fuente de alegría y riqueza. Aún si les cuesta instalarse, siempre tengan presente que, una vez superado el primer tiempo de adaptación y de caos organizativo, lo que tendrán por delante es la posibilidad de acercarse a nuevas culturas, de conocer nuevos modos de vida, nuevas costumbres, tal vez nuevas lenguas , de ampliar sus horizontes .
  • Recuerden enseguida todos los defectos del país donde están viviendo: si de verdad deben irse repentinamente traten de encontrar al menos un motivo por el cual estar contentas de dejar el país – ¡¡¡ al menos uno debe haber!!! Si se esfuerzan seguramente lo encuentran ( aquí una pequeña lista para ayudarlas) :

1) El clima es horrendo
2) No entienden la lengua
3) La escuela de los hijos es un desastre
4) Se come pésimamente
5) La comunidad de expatriados es pequeña y después de un poco se conocen todos, qué lata!
6) Las mujeres son discriminadas
7) Cortan siempre la luz y el agua
8) No se encuentran los Baci Perugina
9) Existe el riesgo de contraer malaria
10) La gente del lugar es antipática

  • Busquen enseguida los lados positivos del nuevo país ( si ya tienen la nueva destinación). No miren el nuevo país con hastío, aún cuando les cueste hacer otra vez las valijas. Por cuan pocas sean las ganas de dejar el país donde están viviendo el nuevo país debe tener al menos un punto a favor que las atraiga ( y aquí les hago una nueva lista para ayudarlas) :

1) El clima es estupendo
2) Hablan una lengua que conocen
3) Hay una óptima escuela para los chicos
4) Se come maravillosamente
5) Hay una comunidad grande de expatriados a la cual recurrir para conocer gente
6) Las mujeres bailan samba por las calles y nadie las molesta
7) Solo cortan el agua y la luz si hay un terremoto, que nunca hay porque no es una zona sísmica
8) Se encuentran los Baci Perugina y también el Parmigiano Reggiano
9) No hay malaria
10) Toda la gente dice que el lugar es adorable

  • Si no tienen ya una destinación asignada: querrá decir que aprovecharán esta “pausa” forzada para volver a acercarse a Italia. Estar un período en la patria les permitirá disfrutar de la familia, de los amigos, comer bien, organizar todas las cuestiones burocrático/ administrativas que tienen pendientes desde hace años, etc.
  • Uno se acostumbra a todo, también a los cambios repentinos: tómenlo como una de las tantas situaciones desagradables que la vida les presenta, y sobre todo, sepan que seguramente no es la última vez en la cual se encontrarán a afrontar una situación de este tipo. En este sentido tomen fuerza de la idea de que en la vida uno se acostumbra a todo.
  • Vayan al shopping local: a veces saber que estamos por partir disuelve los remordimientos que normalmente tenemos al adquirir los productos locales. ¡¡¡A gastar!!! Al saber que están dejando el país, probablemente para siempre, no se hagan más problemas y compren alfombras, tejidos, cerámicas, estatuitas, souvenirs variados, vestidos, zapatos, espejos, cuadros, lámparas, objetos decorativos, todo lo que logren hacer entrar en el equipaje …la idea de llevar cosas que aman suaviza la separación…
  • Tendrán un nuevo país para agregar en el curriculum : ya que se sabe que también esto tiene su importancia, tomen el cambio de país como un punto bonus para enriquecer el cv… siempre causa un cierto efecto y las ayudará a encontrar un trabajo en el próximo país al que vayan y habrán así al menos resuelto el problema de la Fatídica, de la cual les hablé el mes pasado…

 

¡¡¡Buenas nuevas destinaciones a todas!!!

 

Claudiaexpat