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La-fatidica4

Hemos necesitado un discreto numero de años, pero finalmente Claudiaexpat nos revela la Fatídica 4 – ¡buena lectura!

Ilustración de Antonella Antonioni

Traducido por Rupexpat

Quiero dejar bien claro que con este artículo no pretendo criticar a ninguno de mis huéspedes pasados, presentes o futuros, y muchísimo menos disminuir la importancia de la hospitalidad y de las visitas cuando uno vive en expatrio. Estoy y siempre estaré súper feliz de recibir en mi casa, donde sea que esté, a amigos y familiares, y siempre haré todo lo que esté a mi alcance por ellos. Sin embargo hay situaciones que aparecen durante la estadía de los huéspedes- cualquier huésped- que deben ser mencionadas porque son parte intrínseca de la vida en expatrio. En el caso del huésped indeseado estas situaciones pueden incluso transformarse en verdaderos padecimientos y verdaderos lastres que amenacen con arrastrarlas al fondo pantanoso de la hospitalidad forzada. Créanme, que lo que estoy por escribir no es exclusivamente fruto de mi experiencia personal, sino también proviene del escuchar e intercambiar opiniones con muchísimos expatriados, que han, abundantemente, recibido, antes o después, huéspedes en el país donde estaban. No se enojen queridos huéspedes, pero traten de entender que para quien vive en el exterior, y en países ” apetecibles”, la cuestión de la hospitalidad asume a veces tonos particulares, y en mi rol de expatriada experta no puedo dejar de explicarlos aquí. ¡ Con muchísimo afecto , y como siempre con una gran dosis de alegría !

Claudiaexpat

 

Vivir en un país extranjero no es solo una fantástica oportunidad para nosotros sino también para nuestros amigos y parientes, que disfrutarán de la posibilidad de conocer un país de una forma diferente, que escapa de los clásicos cánones del turista medio. Pasar una temporada en lo de una familia amiga que vive en el país, que conoce su realidad, que sabe cómo moverse, qué mostrar, qué contar, y sobre todo que está dispuesta a hospedarlos resolviéndoles una serie de problemas logísticos y, no olvidar, con una benéfica influencia para sus bolsillos, no tiene precio. Sobre todo en ciertos países, ya sea porque tienen una realidad complicada y de poco fácil lectura, o porque son renombrados por sus bellezas naturales, artísticas, culturales…

El discurso sobre los huéspedes es muy frecuente en los grupos de expatriados en varios países del mundo. Una de las tantas frases que serpentea en la alegre comunidad en tránsito es ” no puedo ir, tengo huéspedes…” , o la otra ” esta semana estoy ocupada, tengo en casa a mi suegra”. Veamos un poco juntas lo que se desencadena cuando escuchamos pronunciar la Fatídica: “¡ pero casi casi voy a verte !“.

Fatídica que además no es pronunciada solamente por nuestros amigos íntimos y familiares, sino también por otras categorías, tipo los amigos un poco menos amigos, aquellos que a lo mejor fueron nuestros compañeros de escuela y con los cuales nos hemos mantenido en contacto pero que en el fondo no los conocemos tan bien, o aquellos con quienes hemos compartido un curso de yoga y una pizza cada tanto pero que ni nosotras mismas sabríamos bien cómo clasificar. En general cuando estamos por recibir un amigo/a perteneciente a esta categoría decimos cosas del tipo : “¡no, pero es simpático!”, o ” bueno, hace mucho que no la veo, puede ser una buena ocasión para rencontrarnos!” ( notar el punto exclamativo, que quiere expresar entusiasmo, entusiasmo que raramente sentimos de verdad ).

Una mención a parte merecen las visitas de los familiares a quienes es de verdad difícil decirles que no. Naturalmente les auguro a todas que tengan familias adorables como la mía, pero puede ocurrir (¡ lo sé !) que haya un hermano, una prima, un cuñado, una tía o tío, o naturalmente una suegra, que les cae un poco mal y a los cuales – si no fueran ” parte de la familia”- les dirían con mucho gusto que se queden en sus casas. Para terminar están “los conocidos” . En esta categoría entran : el hijo del lechero de la época en que eran jóvenes, el amigo del oratorio que no ven desde hace cuarenta años, el viejo colega con el cual trabajaron dos meses hace ciento seis años, el hijo de la vecina de tu madre que viene a hacer un voluntariado al país y sería fantástico si pudiera estar con ustedes cuando llega, mientras se organiza…, el amigo de la amiga que está en la zona y… te molestaría tenerlo unos días en tu casa? es buenísimo… , y así en este tenor.

Si estas personas se revelan simpáticas y fáciles conviviendo, bien por ustedes. Habrán agregado a sus catálogos humanos un nuevo rostro, que les auguro disfruten en el futuro. Si en cambio sucede lo contrario, o sea que estos huéspedes sean un plomo, lean este artículo para encontrar solidaridad.

Lo que ocurre cuando llega el huésped.

Antes que nada es necesario organizar la logística : un huésped necesita una cama y un mínimo de privacidad, para él mismo y para ustedes, por lo tanto con juicioso anticipo deberán poner orden en el cuarto de huéspedes ( donde tal vez tengan todas sus telas y pinturas si son pintoras), hay que hacer la cama, lavar bien el baño que va a usar, y ya que están, limpiar toda la casa porque el huésped no es que puede llegar a un ambiente un poco desprolijo, como en el que tal vez vivan si no tienen empleada doméstica ni tiempo para estar detrás las tareas de la casa. Ya que el huésped del cual hablamos es aquel que les llega de improviso, la reacción será una vaga sensación de rabia y frustración. El huésped las pone a trabajar ya antes de llegar. Una vez que llega a destino, todo es un fermento organizativo : el huésped raramente viene para estar con ustedes. El huésped viene para visitar el país en el cual están viviendo. Si puede visitarlo con ustedes, todavía mejor, pero no nos engañemos sobre la intención de fondo ( de este cuadro podemos eximir tal vez a las abuelas, que vienen de verdad, genuinamente, para estar con nietos y nietas, y en general no tienen ni la más mínima intención de visitar la catedral ).

Antes de continuar debo hacer una ulterior distinción. Está el huésped que no sabe – y tampoco intenta- moverse solo. Espera que ustedes lo acompañen, que le organicen los días, los tours, las visitas y también las comidas. Tal vez no se los diga directamente, pero lo piensa. Típica actitud de este tipo de huésped es entrar en la cocina a la mañana, sentarse a la mesa, tomar el café, comer pan con mermelada, y no levantarse nunca más. O al menos no hacerlo hasta que ustedes, un poco exasperadas ya del prolongarse del desayuno, se levantan y dicen ” ¿ qué te parece si salimos?”. Con este tipo de huésped la necesidad de equilibrio está en su máxima tensión, equilibrio entre el no arruinar la situación ( porque no hay nada peor que una situación tensa con el huésped que estamos hospedando ) y el no dejarse fagocitar por completo.

Con las maneras correctas es posible alternar períodos de acompañamiento, en los paseos por la ciudad/ pueblo, y otros de respiro, escogiendo excursiones aptas para el huésped – tipo dejarlo exactamente en el punto en el cual comenzará el alegre paseo, o mandarlo con un amigo de ustedes que está por ir a visitar un lugar que podría resultarle interesante. Pero existe también un tipo de huésped que les hará instantáneamente subir el índice de satisfacción porque recurrirá a ustedes simplemente para obtener esas dos informaciones clave que le permitirán organizarse el día él solo.

Aquí tienen a continuación algunas de las actitudes recurrentes del tipo de huésped que no querrán nunca tener bajo sus techos ( tal vez algunas sean compartidas también con huéspedes que hospedarán de buena gana, en este caso les resultarán, naturalmente, menos pesadas):

  • el huésped que conoce siempre todo del país en el cual están viviendo. No importa que haya aterrizado hace tres días, y que ustedes, en cambio, vivan desde hace tres años. Sus frases preferidas y recurrentes serán: ” ¡ no, porque éstos de aquí son realmente capaces!” y ” ¡cierto que son pesados aquí !”;
  • el huésped que siempre tiene la mejor música y se las quiere hacer oír. Cuando ustedes a la mañana, antes de salir y con la perspectiva de estar todo el día afuera viendo cosas que ya han visto quinientas veces, están intentando enviar y leer todos los mensajes importantes del día, él llega y les pone en la cabeza los auriculares del iPod diciéndoles ” ¡ escucha ésta, es buenísima! – atención a no apagar el iPod apenas él se dé vuelta, porque después las interroga;
  • el huésped que quiere cocinar. En vez de dejarlas economizar tiempo cocinando algo rápido y para lo cual ya tienen todos los ingredientes, para complacerlas a la mañana les sale con ” esta noche cocino yo. Les quiero preparar un bacalao marinado en aceite de tofu frito y condimentado con filetes de anchoa y maracuyá fresco de la estación, antes de volver a casa nos paramos y compramos los ingredientes” ;
  • el huésped que no está nunca listo para salir. Cuando ustedes ya apagaron la computadora, guardaron su libro, prepararon la cartera e hicieron todas las llamadas que debían hacer, él está todavía en el baño secándose el pelo, silbando una alegre canción y cuando sale las mira y dice ” oh, ¿estoy retrasado? Ya llego”, y después de seis horas está listo para salir.
  • El huésped por reflejo ama también a sus hijos y se interesa por ellos. Cuando vuelve a la casa a la noche, y los ve tranquilamente sentados mirando tele o en la computadora, comienza con una serie de preguntas que hacen que sus hijos o hijas quieran eliminarlas de la faz de la tierra porque fueron ustedes las responsables de ponerlos en esa situación.
  • el huésped tiende a documentar todo sobre la estadía en el país, y en particular: a ustedes. Entonces, mientras están paseando, cada dos por tres les apuntará con la máquina fotográfica y les gritará “¡ sonríe!” , o peor: parará a la primera inerme persona que pase y le pondrá en las manos la cámara de fotos con gestos elocuentes para luego estrecharlas fuertemente y sonreír con sus 32 dientes, mientras a ustedes se les paraliza la mandíbula.

Pero también hay, lo decía más arriba, huéspedes fantásticos, esos que cuando aparecen en la cocina se les llena el corazón de felicidad y que cuando se van se sienten tristes y vacías. ¿Qué hacen estos huéspedes para ser tan gratos?

  • entienden que ustedes no están de vacaciones sino que viven en ese país y que por lo tanto no pueden trastornar sus rutinas la mitad del tiempo , o cada vez que tienen visitas
  • aceptan de buena gana los consejos e indicaciones que les dan sobre los lugares para visitar, pero llegan ya con una idea de lo que quieren ver y hacer, y la ponen en práctica
  • no se ofenden cuando les dicen que no los van a acompañar a determinado lugar porque ya lo han visitado ciento sesenta y seis veces y ya no pueden más
  • respetan sus tiempos y sus compromisos aun cuando no tienen un trabajo fijo y retribuido.
  • en vez de interesarse solo por el país, también se muestran genuinamente curiosos sobre las experiencias de vida que ustedes han tenido allí
  • comprenden cuando ustedes necesitan que les den una mano o cuando en cambio deben quedarse sentados y charlar, y basta

Personalmente encuentro muy lindo que alguien nos venga a visitar y entre en nuestras vidas al exterior con un soplo de realidades diferentes. Y también descubrí que hay un sistema muy simple para evitar malentendidos y tensiones: hablar. Parece complicado pero no lo es. A veces incluso es un alivio para el huésped escuchar la explicación del porqué de una cierta tensión que flota en el aire. Es justo esperar un comportamiento correcto, pero no lo es tanto pensar que quien viene a visitarnos comprenda inmediatamente todo lo que remueve el hecho de vivir ( y hospedar) en el exterior. Si luego, después de la conversación, el huésped demuestra una total incapacidad para comprender y poner en práctica las cosas que fueron dichas … querrá decir que tendrán que poner al mal tiempo buena cara y contar los días que faltan para que se vaya .

¡¡¡ Buenos huéspedes a todas !!!