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Aleexpat nos cuenta sobre su mamá “telemática”…

Cuando mi mamá me telefoneó un día diciéndome que tenía intenciones de comprarse una computadora, como había hecho su amiga, porque así me podría ver en “scaip”, un escalofrío me paso por la espalda. Inmediatamente traté de calmar su entusiasmo diciéndole que para qué iba a gastar tanto, que nuestras conversaciones telefónicas eran más que suficiente y que, en conclusión, se lo pensara todavía un poco.

Debo confesar que estuve aterrorizada con la idea. ¿Mi mamá, que ya supera los setenta, con un computador en las manos? ¡Mi mamá, que desde hace año lleva consigo un teléfono celular en la cartera pero que hasta ahora no ha entendido que para que funcione debe encenderlo! ¡Mi mamá que cuando siente que suena el celular piensa siempre que es el de alguien más pero NUNCA el suyo! ¡Mi mamá que se ha comprado el último modelo de reproductor de DVD en circulación, pero que SÓLO lo usa para grabar los capítulos de “Beautiful” cuando no puede verlos (siguiendo a la letra unas instrucciones a prueba de niños escritas por la que escribe)!

La idea de que mi mamá se lanzase en la adquisición de un lap top, de la cual me había dado todas las características y costos, me daba pánico. No habría podido ayudarla y estando ella sola, ¿cómo iba a hacer en situaciones de bloqueo? Porque las situaciones de bloqueo están a la orden del día con una PC, ¡¿y cómo explicarle verbalmente, en el teléfono, a miles de kilómetros de distancia, que tiene que estar tranquila, que con la tecnología se necesita mucha paciencia y un enfoque “intuitivo”, del tipo aprieta un poco acá, y un poco allá… como máximo apaga y vuelve a prender!?

¡Pero luego me sentí muy culpable! ¿Por qué debería hacerla desistir? ¿Por qué cortarle su emoción tan espontánea hacia esta novedad, hacia la computadora, las video llamadas, los e-mails, que para bien o mal forman parte del día a día de cualquier familia?

En el curso de tantos años de expatrio, nuestra distancia geográfica ha aumentado con el tiempo mientras que la frecuencia de nuestros viajes de visita se ha reducido. Pero siempre he pesando que es mi deber, además que un placer, mantener los vínculos afectivos con mi familia. Mi mamá, a pesar de estar sola y a pesar de que soy hija única, nunca ha hecho que me pese la decisión de vivir en el extranjero, es más, siempre me ha incentivado a ampliar mis horizontes. Entonces, como hija, siempre he sentido por ella un sentimiento de profunda gratitud pero también de responsabilidad. Siempre he tratado de ayudarla a la distancia usando todo lo que fuese posible y, en general, dos medios: el teléfono y el correo. La tecnología hoy en día nos ofrece una opción más.

Aleexpat y su mamá

Aleexpat y su mamá

Así, recuerdo muy bien, que luego de un par de horas de pensamientos confusos, la volví a llamar diciéndolo que me parecía una gran idea lo del computador y que haría todo lo que pudiera para ayudarla. A decir la verdad, la organización estuvo más simple de lo previsto. El muchacho del negocio de computadoras le había instalado Skype (¡el famoso “scaip”!), le había enseñado como usar el USB recargable para conectarse a Internet sin la obligación de un contrato fijo, y luego, quizás con la emoción del momento, ¡le había creado un perfil de Facebook metiendo entre sus mejores amigos a todos los equipos de fútbol de los oratorios cercanos!

Ahora, después de un año, el balance de este viaje de conocimiento “virtual” que mi mamá ha iniciado es sin duda positivo: gracias a sus visitas aquí a Perth, le he enseñado a usar el correo electrónico, a enviar y recibir mails y guardar las fotos adjuntas. Siendo una lectora ávida, mi mamá ha descubierto que en Internet hay un mundo de información y que no es necesario comprar el periódico en el kiosco si ese día hace frío y no le dan ganas de salir. Lo puede leer online.

Para mi mamá, ver con la cámara la sonrisa desdentada de uno de mis hijos, mi pelo liso luego de un día de correr como loca a la piscina y al supermercado, el escuchar ser llamada “nuna” en vez de “nonna” por mi retoño de tres años, es un momento de alegría inmensa. Y para mi, ver su cara, algunas veces un poco desenfocada, me permite darme cuenta no sólo del tono de su voz, sino también de cómo dice y expresa las cosas, si ese día fue uno triste o no.

El hecho que nuestros padres no quieran sentirse excluidos de la modernización y se metan a aprender y entender todas las tendencias tecnológicas rápidamente es una maravilla, especialmente para nosotros los expatriados. Y no importa si justo cuando estamos cenando llega una llamada y metemos a “la abuela” entre el plato de ensalada y el del pan para conversar un ratito, los “silver surfers” como los llaman los periódicos, ¡no tienen horarios y cuando les damos la mano, no los para nadie!

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Los “Silver Surfers” son los usuarios que son activos en el uso de la red y que estan en un rango de edad superior a los cincuenta años

 

Aleexpat
Perth, Western Australia
Abril 2012