Home > country > Asia > China > Dar a luz en el extranjero: la experiencia de Antonella en Suzhou, China
neonato

Ya habíamos conocido a Antonella en ocasión del lanzamiento de su novela sobre la comunidad de mujeres italianas en China. Hoy vuelve para contarnos la experiencia de su embarazo y parto en Suzhou, China. ¡Gracias Antonella!

 

Hacía ya cuatro años que vivía en Suzhou cuando descubrí que estaba en la dulce espera. Mi tercer hijo, llegado sin programación previa, pero con una inmensa alegría, a una edad en la cual aquí en la China las mujeres ya son abuelas. Mi primer pensamiento fue :” ¡Oh Dios , pero yo no tengo cobertura sanitaria para embarazo! “, ¿y quién se esperaba la llegada de un tercer crío ? ,¡no se nos había ni siquiera pasado por la cabeza incluir esa cobertura en el paquete!

Esa fue la razón por la cual no pude elegir   ninguna de las hermosas (y costosísimas) clínicas de Shanghai donde habían dado a luz todas mis amigas expat, pero tenía que encontrar una solución alternativa: no podía volver a Italia porque mi hija tenía que empezar su primer grado de escuela primaria justo en el período en que estaba previsto el parto y no me parecía bien llevarla y trastornarle la vida, entonces decidí dirigirme a un hospital chino, el Kowloon Hospital, del cual había sentido hablar bastante bien.

La única cosa negativa era que, como todo lo que decíamos era filtrado por la traducción de la enfermera, la comunicación con la doctora se dificultaba un poco.

Fui al reparto “VIP”, en realidad a aquel en el cual las enfermeras hablan inglés y hacen de intérpretes con los doctores especializados (que usualmente hablan solo chino). El reparto “VIP” cuesta un poco más que el normal pero sin duda ofrece ventajas, como por ejemplo saltearse la fila de los exámenes y de las visitas de control. ¡Algo muy importante respecto a las filas kilométricas con el estómago vacío que había hecho durante mis anteriores embarazos en Italia !. La única cosa negativa era que, como todo lo que decíamos era filtrado por la traducción de la enfermera, la comunicación con la doctora se dificultaba un poco.

El calendario de las visitas y de los exámenes, en China, es muy similar al de Italia, aunque allá comienzan a controlarte a partir de la décimo segunda semana. Me hice tres ecografías de rutina, pero en lugar de la amniocentesis pude hacer un examen de ADN, que no es invasivo porque basta solo un examen de sangre. Los análisis de sangre me pareció que eran menos numerosos y frecuentes que los que me había hecho en Italia en mis embarazos anteriores: por ejemplo acá no se investiga si la gestante es positiva o negativa a la toxoplasmosis. Una pequeña curiosidad: en China no se usa hacer tacto interno a la gestante , ni tampoco tocar la panza para sentir la posición del bebé, ¿ será que lo consideran peligroso?

 El personal siempre fue súper gentil y disponible y, si bien la barrera lingüística era un obstáculo, siempre hicieron de todo para explicarme las cosas y hacerse entender, aún a costa de repetirme las cosas cien veces.

Como era mi tercer hijo, estaba bastante tranquila: ya sabía lo que me esperaba y lo que tenía que hacer y no me afectó mucho la escasa comunicación, ni el hecho de no tener ” compañeras de aventura” con las cuales compartir dudas y perplejidades: por ejemplo , no sé ni siquiera si se organizan cursos pre parto (incluso porque todos serían en chino y no hubiese entendido mucho). En mi caso, además se esperaba una cesárea programada, y confieso que esto me hacía sentir más segura: tendría todo preparado a tiempo y no necesitaría correr a la guardia tal vez en mitad de la noche, tratando de hablar en chino entre una contracción y otra !

Lo que no me gustó fue que a mi marido no lo dejaron entrar en la sala operatoria, y tampoco niego que cuando entré tuve un poco de miedo. Pero por suerte todo fue bien.

camera d'ospedaleAsí como mi reacción ante el hospital, los médicos y las enfermeras fue bastante buena, no puedo decir lo mismo de la habitación donde me hospedaron durante mi internación: era sucia, y decididamente me causó una impresión bien diferente en relación a aquella que tuve cuando me mostraron una en nuestro paseo de “reconocimiento” .

Otro aspecto negativo, la comida: las sopitas que me ofrecieron durante mi recuperación eran todo menos apetecibles. Y pensar que, me contaban mis amigas, en las clínicas de Shanghai había un menú para elegir, había un chef que preparaba la comida y te organizaba hasta una cena a la luz de las velas con tu marido, y con champagne ! (¡desafío a las neo mamás a estar con ánimo para ciertas cosas enseguida después de haber dado a luz!).

Tengo, sin embargo, que decir que el personal siempre fue súper gentil y disponible y, si bien la barrera lingüística era un obstáculo, siempre hicieron de todo para explicarme las cosas y hacerse entender, aún a costa de repetirme las cosas cien veces.

En relación a mi aventura en el hospital chino, un discurso totalmente diferente es atenderse en las clínicas de Shanghai (las más famosas son United Family y Parkway), donde todos los médicos hablan inglés, la limpieza es perfecta y el tratamiento es de cinco estrellas!  Incluso el momento del parto está rodeado de todos los cuidados y la epidural es considerada un derecho inalienable de todas las parturientas. Y el padre puede estar presente en la sala operatoria incluso en caso de cesárea! Un pequeño problema, los costos: entre los cuidados prenatales, el parto y los controles post parto se pueden gastar tranquilamente algunas decenas de miles de euros. Por lo tanto si vuestro seguro médico no cubre los gastos , o los cubre solo en parte, prepárense a una buena sorpresa!

Mi consejo si prevén llamar a la cigüeña durante vuestro expatrio en China, deben pensar con anticipación en la cobertura sanitaria por maternidad, ya que generalmente es un paquete a parte y prevé un período previo de espera , que varía de compañía a compañía. E infórmense no solo en las clínicas más famosas: en Shanghai, por ejemplo, existen muchísimos hospitales y no está dicho que los menos conocidos haya que descartarlos.

En todo caso, el embarazo en China no las debe espantar: aunque en ciertas cosas sea tratado de manera un poco diferente comparando con occidente, sobre todo en lo referente al puerperio, los cuidados médicos son de buen nivel. En estos años en nuestra comunidad italiana hubo muchísimos nacimientos “chinos” y puedo decir que todas las mamás han tenido una bella experiencia!

 

Antonella Moretti
Suzhou, China
Noviembre 2016

Artículo traducido per Rupex

Fotografías ©Antonella Moretti