Home > Arte y Cultura > Fotografía > Amor a primera vista por la fotografía de Lorenzo Moscia

Han pasado cinco años des que hice esta entrevista. En ese tiempo, Lorenzo y yo nos hemos conocido en persona en Santiago de Chile, y nos hemos encontrado de nuevo en varias ocasiones. De hecho, Lorenzo decidió dejar Chile, donde vivió por muchos años, y ha regresado en Italia con su esposa Colette, gran pintora cubana, y sus tres hijos.
En el momento de esta entrevista, Lorenzo estaba trabajando intensamente en un documental sobre Rapa Nui (Isola di Pasqua). Hoy, ese documental está disponible en toda su belleza y ya ha ganado numerosos premios. Lorenzo ha continuado su trabajo de reportero con imágenes y tomas de los lugares más inaccesibles del mundo, a los que es difícil y peligroso llegar. Entre sus trabajos más importantes de estos últimos años cito su reportaje sobre los mineros atrapados por setenta días en la mina de San José, al norte de Chile en Agosto de 2010, del cual ha nacido un espléndido libro; y un reportaje sobre la guerra en Libia, a donde Lorenzo ha ido dos veces y del que pueden ver algunas fotos aquí.

Claudiaexpat
Junio 2012

Lorenzo Moscia es un fotógrafo italiano que desde hace algunos años vive en Chile con su esposa y sus dos hijos. Claudiaexpat lo ha contactado telefónicamente para esta interesante y estimulante entrevista.

Conocí a Lorenzo Moscia por pura casualidad: una amiga me mostró una nueva iniciativa para África, presentada a través de una página web que tenía unas fotografías estupendas. Me fuí a ver quién era el autor y me encontré con el sitio de Lorenzo, joven fotógrafo de Roma. Las fotografías que se muestran al abrirse la página, acompañadas de una música compuesta por el mismo Lorenzo, me han provocado de inmediato una variedad de emociones muy fuertes, sobretodo las que han sido tomadas en lugares que yo conozco personalmente, como Haití. Son fotografías que gritan. Gritan dolor, sufrimiento, tragedia, pero también fuerza de ánimo, alegría de vivir, energía, profundidad del alma. Son fotografías que te sacuden y te mueven, que te invitan y capturan, que de ninguna manera te dejan indiferente. Agradezco a Lorenzo su disponibilidad y las espléndidas fotografías que nos ha permitido publicar en esta entrevista.

Empezamos con la clásica pregunta sobre ti. ¿De dónde vienes, cómo te volviste fotógrafo….?

Me gradué en derecho en Roma. Cuando aún estaba en la universidad postulé por un Erasmus, en el ’95. Mi interés era hacia los países del Norte de Europa, pero fui seleccionado para Madrid. Allí llegó el gran cambio. Entré en contacto con una multitud de estudiantes de todas nacionalidades, con el mundo latino, comencé a ir a Latinoamérica por turismo, en particular a Chile, parando varias veces en Buenos Aires. En el ’97 fui a la Isla de Pascua, en esa época los boletos de avión eran súper baratos y no había todo el turismo que daña la isla como ahora. Me quedé una semana y sólo al final conocí una familia local que me hizo descubrir el otro aspecto de la isla, lo que el turismo no ve. Fue fantástico, estábamos en las grutas, la gente pescaba en las formas tradicionales, me enamoré de la isla, hasta el punto que casi me quería quedar. Volví para terminar la universidad, pero la experiencia me había cambiado. La rutina en Roma (en invierno, además) no me pertenecía más. En la isla, además, la videocámara que utilizaba (desde siempre soy apasionado de filmaciones: cuando era niño filmaba la familia, los amigos, cortaba, montaba, creaba…) fue destruida por una ola y tuve que continuar haciendo fotografías. De vuelta a Italia las fotos fueron publicadas en una revista de Milán (El Diario de Milán), en un artículo que escribí con una amiga periodista y que me pagaron bien. Eso me abrió los ojos sobre el hecho que no era imposible hacer lo que a uno verdaderamente le gusta y ganarse así la vida.

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Entonces decidiste cambiar de dirección tu vida…

Empecé a estudiar las obras de los grandes fotógrafos. Nunca hice un curso técnico de fotografía, creo que es una pérdida de tiempo. Lo que yo aconsejo a los que quieren empezar con la fotografía es: comprarse una buena cámara y comenzar a fotografiar, fotografiar y analizar a los grandes fotógrafos. La universidad me ha enseñado la perseverancia y la disciplina, que han sido muy útiles para mi “formación” teórica como fotógrafo. En realidad lo más importante es la observación de los grandes maestros de fotografía, desarrolla el ojo, da inspiración… Y también ayuda a comprender que el verdadero fotógrafo retoma siempre su viaje desde donde lo dejó, un concepto expresado por muchos grandes fotógrafos como Luc Delahaye, Paolo Pellegrin, Alex Majoli, Francesco Zizola, y que yo experimenté personalmente. Empecé mi sueño en la Isla de Pascua, y allí he regresado muchas veces, para fotografiar la misma situación en evolución… y cada vez que regresaba me sentía más invisible, llegaba con mi cámara al cuello en situaciones en las cuales antes parecía imposible poder penetrar…

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Efectivamente mirando tus fotos me quedé sorprendida por la multitud de situaciones en las cuales seguramente no es fácil entrar como fotógrafo… los militares, los carabineros chilenos, las prostitutas en las favelas de Rio, la cárcel de mujeres de Santiago de Chile… ¿Cómo haces para que te acepten hasta el punto de poder capturar con tu objetivo momentos de tal espontáneo sufrimiento o intimidad?

Lo4Desde el punto de vista práctico siempre busco a alguien del lugar, y paso un montón de tiempo “trabajando” sobre las relaciones con la gente local para que comprendan que no soy el clásico fotoreporter que llega para hacer la foto de agencia, y se va. Se necesita humanidad, ganas de estar con la gente y sobre todo de mezclarse con ellos con humildad. Por ejemplo en Lota (ex pueblo minero en Chile, adonde Lorenzo hizo un reportaje en blanco y negro sobre la situación de los habitantes después del cierre de la mina, n.d.r.), conocí a un ex minero que me invitó a su casa y me abrió las puertas sobre el mundo destruído de esta gente que quedó sin trabajo, sin perspectiva, sin futuro. En la cárcel de Santiago obviamente entré en contacto con mujeres que están allí desde hace diez años, que están presas por venta de droga, receptación. Nunca percibí obstáculos, al contrario, el hecho de coquetear con ligereza con ellas ha hecho que me aceptaran sin problemas. Durante un reportaje en las favelas de Rio un ex traficante fue mi guía. Al principio era medio sospechoso, pero cuando nos conocimos mejor y le caí bien, empezó a presentarme gente armada, me explicaba donde podía hacer fotografías, adonde en cambio era mejor esconder la cámara… En general trato de estar con la gente, nunca voy a grandes hoteles, si tengo que dormir en hostales siempre escojo uno marginal, sencillo, para dar a entender que soy una persona humilde. Y si es posible como y duermo con la gente que quiero fotografiar.

Privilegias países duros, Cuba, Haití, Tanzania, Rio y la prostitución, las favelas… ¿Hay una razón?

Lo5El punto es que si no le pongo el elemento humano no logro producir nada satisfactorio. Por eso en general no quiero las fotografías encargadas por las agencias. Para mí la fotografía se hace durante tiempos largos, significa tratar de ir atrás de la noticia, de excavar más allá y alrededor. Es la emoción de entrar con mi camarita, tratar de comprender la psicología de la gente, amarla, gozar de aquellos momentos.

Muchos fotógrafos son criticados por el hecho que se concentran unicamente sobre las situaciones más extremas y trágicas. Es verdad que en general las fotos trágicas se venden más fácilmente, y hay profesionales que se dedican sólo a este aspecto del trabajo. Pero a veces se subestima el impacto traumático de fotografiar ciertas situaciones. Muchos fotógrafos en contacto con este tipo de realidad quedan profundamente marcados. El famoso libro Bang-Bang Club, que documenta las violencias del final del apartheid en África del Sur, le costó la vida a uno de los fotógrafos (quien murió por una bala perdida de un miembro de las Fuerzas de Paz Nacional), mientras otro de los fotógrafos que participaron en el proyecto se suicidó.
Personalmente cuando hago este tipo de fotografías lo que me mueve es una exigencia personal de probarme, de fijarme un reto, pero también el hecho que al fotografiar exorciso una imagen, que de otra manera se me quedaría mucho más bajo la piel. Aparte de eso, el hombre es mi sujeto favorito desde siempre. Era entonces natural que el hombre en situaciones de violencia entrara en mi recorrido. El reportaje que hice en Haití, por ejemplo, no ha sido nada fácil. He necesitado un largo trabajo preparatorio para salir con los militares, y seguirlos fotografiando ha sido una dura prueba. Personalmente me siento estimulado en este tipo de situaciones: pongo a prueba mi autodisciplina, descubro a dónde se encuentran mis límites.

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Sería lo que ha pasado con la Isla de Pascua, me parece comprender…

Lo7Cierto, en la isla de Pascua he vivido con la gente, he dormido con ellos, llenándome de pulgas desde la cabeza hasta los pies, soy el padrino de dos niños. He conocido cosas que los turistas no veían. La Isla de Pascua ha sido mi trampolín de lanzamiento, mi golpe de suerte. En estos tiempos nadie había fotografiado la isla aún, aparte de los hermosos paisajes, y al editor que se lo propuse se interesó de inmediato en la publicación de un eventual libro (el libro de Lorenzo se llama “Luces de Rapa Nui”, Lom ediciones, Santiago de Chile, y lo pueden comprar aqui: www.lom.cl, n.d.r.).

Es por esa razón que has decidido quedarte en Chile?

Gracias a mi trabajo, en la isla, una agencia de turismo chilena se interesó en mí y empezó a darme trabajo. Durante un año he trabajado así. Después me he puesto a hacer cosas más interesantes. Con calma he desarrollado mi red de contactos, he hecho exposiciones… Ahora tengo dos hijos, nacidos aquí. Y Latinoamérica me gusta mucho. Además, como no está muy de moda, en este momento, el material fotográfico disponible está limitado y entonces si uno conoce un poco el área y sabe cómo moverse, siempre le llega trabajo.

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Una cosa que pregunto a todos los fotógrafos es si logran vivir de su trabajo…

Lo9Es verdad que en la fotografía es muy difícil, si no eres alguien conocido y afirmado…. En general uno necesita una base bien sólida, y posiblemente otras entradas. Lo ideal es poder trabajar para una agencia de prensa, pero es un trabajo bastante complejo para quien tiene familia, o peor aún, una esposa celosa… Es un trabajo que requiere ausencias largas, estadías a menudo en situaciones extremas, particulares…
Desde el 2003 logro vivir de la fotografía. Trabajo para varias revistas, para Grazia Neri, y una agencia argentina. Aparte de eso también tengo que hacer fotografías en matrimonios, fiestas, farándula, eso es lo que me da una entrada fija.

Me parece estupendo que tú mismo hayas compuesto la música para tu sitio…. qué instrumento tocas?

Soy pianista, el piano es mi primer amor, y en Roma siempre he tocado con varios grupos musicales. Ahora también, cada vez que regreso de un viaje, me siento al piano y empiezo a componer.

Algún proyecto en particular al que te dedicas en este momento?

Estoy preparando un documental sobre la Isla de Pascua, un largometraje de una hora, bastante político y complicado (una versión de 10 minutos ha recién ganado el premio Chatwin en Italia), y otro sobre Cuba. Estoy volviendo a mi vieja pasión del documental, la llamada es muy fuerte. Me gusta hablar con la gente, filmarla mientras me cuenta, ensamblar, organizar el film…
Estoy trabajando un libro sobre Lota (el pueblito de ex mineros en el sur de Chile) que viene con un cd de música compuesta por mí y será editado para un editor chileno.

Proyectos futuros?

Un sueño, más que un proyecto, hacer un gran viaje por Latinoamérica. Un poco al estilo Che Guevara, con moto, bus, autostop. Estar con la gente y dejándose caer en las situaciones…

http://lorenzomoscia.com/
Entrevista de Claudiaexpat
Enero 2007
Traducción desde el italiano de Claudiaexpat

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