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Malena es una gran amiga de Expatclic. En el pasado formó parte del equipo hispánico del sitio. Hoy vive en Tokio, después de pasar unos años en Shangai. En este lindo artículo comparte algunos sentimientos intensos relacionados con el cambio. ¡Gracias, Male! 

 

En China todo salta a la vista.

Shanghai MalenaEl ambiente es festivo, alegre, colorido, bullicioso.La gente camina las calles y las vive en plenitud. Allí comercian, comen, juegan al mahjong, cuelgan la ropa, inclusive la ropa interior. La cuelgan de caños diseñados para tal efecto, y también de los arboles, de los cables, de los carteles, de cualquier parte …

En las calles hacen todo tipo de oficio: costurero, zapatero, bicicletero, cerrajero… Las puertas de las casas están abiertas y uno puede mirar e inclusive tomar fotos sin incomodar a su dueño en la mayoría de los casos. Un sonrisa cómplice basta para conseguir su permiso.

Los chinos son extrovertidos, cercanos, espontáneos, gritones, extravagantes, desinibidos .

Realizan todo tipo de ruidos al tomar el te, cuando comen y también después de comer. Esto último en muchos países es signo de mala educación, pero para ellos es tan natural como decir buen día e imprescindible para tener un buen funcionamiento del sistema digestivo.

En Japón todo debe ser descubierto.

En la ciudad de Tokio, al menos este barrio, encuentro silencio, reflexión, introspección, sobriedad, elegancia, síntesis, depuración, sutileza, un detalle. Todo es pequeño y se mantiene la escala humana.

La gente es distante, reservada, tímida, discreta, no quieren incomodar al otro, son muy respetuosos del otro, de su espacio y de su tiempo. Son muy ordenados. Cumplen las reglas de convivencia estrictamente.

Las casas están construídas tan sólidas como para resistir un temblor y tan despojadas como para echarlas abajo en dos o tres décadas. Cuando haga falta, sin ningún remordimiento. Probablemente tenga que ver con los movimientos telúricos, la religión, la filosofía… Aprendieron hace miles de años que todo se mueve o que se moverá. Resignación o sabiduría. Fluir, sin resistencia.

Entonces la arquitectura es depurada, muy pocos ornamentos, de líneas simples, de colores neutros (gama de gris, beige, blanco). Por momentos me siento adentro de una maqueta

Tokyo MalenaLa naturaleza se hace presente a cada paso.

Cielo limpio sin contaminación. Silencio en una naturaleza que vibra el otoño. Los pájaros e insectos son los que arrullan nuestros oídos a lo largo del día, interrumpidos rara vez por alguna sirena, algún auto y entonces recordamos que estamos en una ciudad de 13, 35 millones de personas.

Camino las calles de mi barrio y a cada paso aparece la naturaleza. Son notas verdes entre unas piedras, al borde del camino, en una pared o balcón, en un jardín estrecho o en un “jardín de macetas”. Una distinguida rosa convive con una desprolija planta salvaje que creció sin permiso y ahí se quedará.

El parque de “mi” barrio está protegido celosamente por una pared de piedra y tres o cuatro puertas. Nació en una colina. Al entrar por la pequeña puerta te olvidás de inmediato que estás en una ciudad. Tiene una cascada, un pequeño lago, hay dos o tres pescadores de línea. Mucha vegetación desprolija y otra no tanto, caminitos de piedras, de tierra, escaleritas de madera. La gente se pasea, come su almuerzo, se vive el parque en completa armonía, con su ritmo, con su ruido….

 

Malena
Tokio, Japón
Enero 2015