Home > Testimonios > De vuelta a casa: Casi una expatriada en mi propio país – parte segunda
mujer peru

Hace algunos meses, Mociexpat habia compartido sus sentimientos al regresar en Perú despues de algunos años como expatriada. Hoy vuelve para ponernos al día sobre como sigue el proces de adaptación – a su propio país!

 

Ya ha pasado más de un año desde que llegué a Lima, más de 6 meses desde que escribí la primera parte de este artículo y, aunque no lo crean, el proceso de adaptación aún sigue. Claro, ahora las cosas las tengo bastante más claras, ya me he respondido alguna de las preguntas que tenía (y me han surgido otras… ¡esto nunca para!). Ahora entiendo un poco más porque Lima está siendo más difícil… ahora sí sé que el hecho de que mi nueva ciudad sea MI ciudad natal tiene bastante que ver en mis vaivenes emocionales.

He aprendido mucho, ya me siento bastante más adaptada, no siento aún la tranquilidad que he sentido antes, pero estoy más cerca de sentirla…

maman y hijasAún sigo sin hacer muchas de las cosas que pensé que haría pero sé que no importa, que no quiero hacer tantas como creía…o más que no querer hacerlas, estoy más consciente de mis prioridades y de que no quiero sacrificarlas. Eso no significa que no quiera hacer nada por mí y para mí, para nada. Sólo significa que quiero hacer menos. Ya retomé -ahora si, finalmente- el coaching, he comenzado a escribir de manera más regular y he iniciado mi blog, estoy siendo bastante activa en algunas redes sociales y mi actividad con la ONG Emprendedoras del Hogar cada vez toma más forma y se integra mejor con mis intereses. Estoy en movimiento, sólo que en un movimiento distinto… en el que quiero estar, al menos ahora.

He aprendido también a entender las cosas que me angustian. Ahora sé que una de las cosas que me duelen es sentirme cuestionada o juzgada (o al menos “observada” con curiosidad). Soy consciente también que es un problema mío y en el que tengo que trabajar porque probablemente tiene más que ver conmigo y mi percepción que con la gente que me rodea… También he entendido la importancia de realmente tener ese balance entre mi familia original y mi familia… entendí qué hacer y cómo reformular mis pensamientos para sentir ese balance.

Descubrí qué me faltaba para sentirme un poco más como la Moci que se hizo en el expatrio, no era tan difícil. Me faltaba sentir que tenía control sobre mi vida, sobre mis rutinas, recuperar algunas antiguas, crear unas nuevas, ordenarme, ordenar mis tiempos y hasta mis comidas (y, aunque parezca tonto, hasta mis compras en el supermercado). A veces uno no se da cuenta cómo pequeños detalles pueden hacer tanta diferencia.

Siguen habiendo cosas que aún no funcionan del todo en mi vida y en mi misma, sigo sin acostumbrarme (y no creo (y no quiero) acostumbrarme jamás) a ciertas cosas de Lima pero el hecho de ser más consciente de cuáles son esas cosas me ayuda a que me afecten menos creo…o , al menos, a saber qué hacer al respecto, cómo contrarrestar el efecto negativo que podrían tener en mí. Felizmente, a pesar de los difícil que ha sido el proceso, sigo creyendo (aunque lo dudé más de una vez en este tiempo) que soy una persona optimista por naturaleza, alguien que puede (y siempre quiere) buscarle el lado amable a la situación (aunque a veces cueste) y que puede ver más allá de las cosas que no le gustan, que se hace feliz sola… y esto definitivamente ayuda.

mujer con valisaUna de las cosas que más me ayudó en este camino fue pedir apoyo. Saben, cuando uno se prepara para ser coach, unas de las frases que escucha con más frecuencia es que uno debe “walk the talk”, debe trabajar en uno mismo para poder ayudar a los demás. Así que eso hice. Y eso me ayudó a entrar en acción y a tener un poco más de claridad.

Para ser sincera, y esto es algo que me cuesta admitir, nunca me cuestioné o arrepentí de haber salido de Lima, disfruté toda mi experiencia de expatriada; pero mi retorno, ese sí que lo he cuestionado (y quizás lo sigo haciendo). Muchas veces, más de las que me gustaría admitir. A veces se siente como una gran frustración el estar acá y no sentirme en casa, no sentirme yo misma. Y más de una vez he pensado que quizás no debería seguir acá… pero a mí no me gusta rendirme y me rehuso a no lograr ser yo, a no ser completamente feliz, a conformarme con momentos muy felices, pero con una frecuente sensación que no sé ni cómo llamar pero que no me gusta. Así que en esas estamos, aún en la lucha, pero en un mejor momento. ¡Ya se ve la luz al menos!

No quiero que mi experiencia sea un cuento de drama, conozco gente que ha vuelto a sus países de origen después de años y no entiende por qué no volvió antes o gente que odió o se cansó de ser el extranjero y necesitaba ser local, hay de todo. Todos somos únicos, tenemos procesos distintos y también necesidades distintas. Sólo quiero contar mi historia, mis sentimientos, que progresan y cambian con el tiempo (y que quién sabe cuáles serán de acá a otros seis meses) y que quizás son los mismos de alguien más que cree que no es normal sentirse así… ya saben, escribir es mi mejor catarsis y forma de aclarar mis pensamientos y también mi manera de tender una mano y de acompañar a quien pueda estar pasando por lo mismo. Lo primero lo logré, espero también lograr lo segundo.

 

Moraima Ferradas Reyes (Mociexpat)
Lima, Perú
Maio 2017

Fotos de Mociexpat