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Julia es la hija mayor de Barbaraexpat. En este estupendo artículo, nos habla de su experiencia reflexionando sobre lo que significa la pregunta “¿De dónde eres?” para los niños de la tercera cultura y los jóvenes multiculturales. ¡Gracias Julia!

 

El resultado del post-colonialismo en Australia, un país fundado con prisioneros y emigrantes, es que un gran numero de gente no solo se identifica como australiano, si no que también con su país de origen. Cuando alguien te pregunta tu nacionalidad en Australia, no contestas simplemente con “australiano”, porque sería una respuesta demasiado obvia, si no que respondes algo así como “Soy maltés de parte de mi padre y holandés de parte de mi madre”. Todos conocen sus origines, porque nadie nunca tiene que ir demasiado lejos en el árbol familiar para descubrir de donde eran originarios sus ancestros.

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A mi nunca me ha tocado pensar mucho en mi árbol genealógico porque he nacido de madre italiana (con acento y todo) y padre británico-australiano. Siempre he sentido una fuerte conexión con el lado italiano de mi familia, tanto que cuando me pedían mi nacionalidad, replicaba sencillamente con “italiana”, ignorando del todo mi lado paterno. Creo que eso tiene mucho que ver con el hecho que mi hermana y yo hemos sido criadas bilingües. A diferencia de los inmigrantes mediterráneos de después de la Segunda Guerra Mundial, que hacían todo lo que podían para olvidarse de su idioma materno por miedo de ser humillados y acosados por sus compañeros australianos, nosotras hemos sido tan afortunadas de crecer en una burbuja políticamente correcta de clase media. Eso significaba que nuestra habilidad de hablar dos idiomas era vista por nuestros amigos como un súper poder y no como un defecto. Poder decir no solo que yo era italiana, si no que también podía hablar italiano fluentemente, me llenaba de orgullo. He crecido yendo regularmente de vacaciones a Italia y Europa, y esto ha reforzado la conexión con aquella parte del mundo, de forma que cuando tenia 16 años, ya sabía que viviría una parte, o mi vida entera por allá.

La oportunidad se presentó en mi segundo año de universidad, cuando apliqué para estudiar en el extranjero y fui aceptada en la Universidad Ca’ Foscari de Venecia. Escogí la opción de un semestre y no de un año entero, porque mi falta de confianza en mí misma me hacía cuestionar, con bastante frecuencia antes de mi partida, mi decisión de dejar la seguridad y el confort de Melbourne. Sin embargo, no obstante lo que me decía mi ansiedad, yo sabía que este era una desafío al cual tenia que enfrentarme. Por eso, después de dos estupendos meses de backpacking en Europa Occidental con una amiga, empecé mis estudios en Venecia. Dos días me fueron suficientes para comprender la irracionalidad de mis miedos iniciales, y después de solo dos semanas, empecé el irritante proceso, que seguramente valió la pena, de extender mi estadía a un año entero.

Come se pueden imaginar, una de las preguntas más populares entre los estudiantes es:

¿De dónde eres?

 

Cuando me lo preguntaban, yo contestaba “de Australia”. Mi respuesta recibía la misma atención positiva que cuando en casa decía que soy italiana. Pero esta vez, en vez de decirme “¿Puedes decirme algo en italiano?” o “¿Sabes lo afortunada que eres en tener un pasaporte italiano?”, me preguntaban “¿Has visto un canguro?” o “¿De verdad Navidad es en el verano?”:

Mis amigos estudiantes nunca hubiesen imaginado que soy italiana por mi forma de hablar inglés, pero lo contrario pasaba cuando estaba en clase con mis compañeros italianos. Cuando hablaba en italiano, creían que yo era italiana hasta que les contaba mi historia. Sus caras de choque por mi (casi) perfecto italiano cuando les decía que he crecido en Australia, una vez más, me llenaban de orgullo. A ellos le decía que soy medio italiana para justificar mi habilidad lingüística, pero siempre le ponía más énfasis en mi “ser australiana”.

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Julia con Claudiaexpat y su hijo Mattia en Venecia

Me ha llevado casi todo el año para comprender lo que estaba haciendo. ¿Por qué cuando estaba en Australia me identificaba como italiana, y en Italia me identificaba como australiana? He reflexionado mucho sobre ello, pero no logro comprender el por qué aún. Puede ser que me guste la atención que recibo al sentirme diferente. O de repente porque en Australia no me siento particularmente australiana pero en Europa no me siento particularmente europea. El haber crecido con una igual exposición a ambas culturas, me coloca en la posición no común de identificarme un poco con ambas pero no completamente con ninguna de las dos.

Al escribirlo, me doy cuenta que esto podría parecer como uno “stream of consciousness” de alguien en llena crisis de identidad, pero no pienso que sea así. Me siento muy afortunada de haber sido criada igualmente como italiana y como australiana. Australia me ha dado una infancia fácil y relajada, libre de infinitas tareas y exámenes orales, y la oportunidad de poder encontrar un trabajo a tiempo parcial sin deber comprometer mis estudios o viceversa. Por otro lado, Italia me ha dado la historia, la cultura y las tradiciones que no tiene Australia. Aunque pueda sonar como cliché, he tenido la suerte de agarrar lo mejor de los dos mundos. A partir de ahora, se lo que contestaré frente la pregunta de mi nacionalidad, independientemente de donde me encuentre en el mundo: “Soy medio italiana y medio australiana”.

 

Julia
Melbourne, Australia
Diciembre 2017
Photos ©Julia and Claudiaexpat
Artículo traducido del inglés por Claudiaexpat y corregido por Mociexpat

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