Home > Familia y Expatrio > Familia en el país de origen > La primera partida no se olvida nunca
premier départ

Guia es italiana y vive en Jérusalen. Le agradecemos este artículo muy interesante que nos hace reflexionar sobre puntos muy estimulantes en la relación con la familia de origen. ¡Gracias Guia! 

 

Hijos, medios de comunicación y autonomía en equilibrio con el hilo que nos une a la familia de origen

La primera partida no se olvida nunca: en la frontera con la selva amazónica, en un pueblo “cerca” a Belém do Pará, Brasil. Clima: alrededor de 30 grados todo el año. Humedad: uno ya ni se fija, la camisa se te pega al cuerpo, empapada de sudor. Hospital más cercano: a dos días en Jeep. Éramos entusiastas, con una niña de cuatro meses que dormía toda la noche y que, por lo tanto, daba luz verde a la partida.

Diez días antes de subir al avión mi marido partió por una semana y yo interioricé la responsabilidad de ser madre. Descubro el significado de insomnio y de calambres en la boca del estómago. El cerebro reelabora las señales físicas y admito que no hay que partir. Siento que expongo demasiado a la criatura maravillosa.

Guia, Marco y sus hijas en 20006 en Kenya

Guia, Marco y sus hijas en 20006 en Kenya

De un rápido análisis deduzco que Marco me dejará, que el cura que nos está esperando no me dirigirá más la palabra, que encontraré en la calle a todos aquellos a los que les anuncié la partida…y eso no será gratificante, el papel de tonta está asegurado. Hubiera sido sólo un viaje de exploración, pero finalizado en una mudanza duradera y, sin perspectivas, hubiera perdido todo su significado. Corro el riesgo y hago explotar la bomba: pienso que quizás es mejor no partir. Milagrosamente sigo casada, no me ignoran y me doy cuenta que no soy la única que cree que ha sido sabio repensar todo. Los padres de mi marido dan un respiro de alivio. Los míos sonríen asintiendo con una cara de “te lo dije…!” que no me deja vía de escape. Debo admitir que era una imprudencia.

La persistencia es diabólica y años después volvemos a la carga, con dos niñas esta vez. La preocupación por nosotros viene expresada de manera diversa por las familias de origen. Mis padres utilizan la forma escrita. Una invitación a una cena oficial para discutir el asunto. Marco ya ha partido y me siento llena de argumentos válidos para poder tranquilizarlos y para compartir con ellos nuestras fundadas motivaciones y nuestro compromiso profesional con el campo humanitario. Salgo hecha pedazos porque a las niñas les ha llegado un mensaje subliminal clarísimo: la mamá es una gran egoísta, ama más a los gitanos escapados de Kosovo que a ustedes y no entiende lo difícil que será el trauma de sacarlas a ustedes de sus raíces.

La familia de Marco está destruida de solo pensar que no verán más a las niñas, pero reitera su confianza en nosotros y en nuestra decisión. Y lo expresa con algunas lágrimas que escapan de su control. Los hijos son una influencia muy fuerte en la triangulación entre nosotros, el expatrio y la familia de origen. Catalizan sentimientos, ansias y responsabilidad, ampliándolas de manera exponencial.

Países ‘in’ y ‘out’
Nuestros expatrio es también una cuestión de imagen para la familia de origen. Por suerte en Italia a una “estero filia” generalizada y decir que nuestros hijos viven en el extranjero tiene un sabor interesante a apertura de horizontes. Sin embargo los diferentes países del mundo vienen vistos de manera diversa. Montenegro no era tan atractivo. Geográficamente disperso en el problema étnico de la ex Yugoslavia, aunque muy cercano a Italia, era percibido como si estuviera a años luz de distancia. Mucho mérito a los padres de Marco que nos vinieron a visitar y que han apreciado su belleza. Algunas son incluso patrimonio de la humanidad, como las Bocas de Kotor. Uganda no aparecía muy significativa tampoco, pero el hecho que estuviera en África mezclaba la atracción exótica con el terror de algo primitivo fuera de cualquier esquema. Y claro, África es el arquetipo de la necesidad humanitaria por lo tanto era comprensible que hubiésemos “terminado” ahí y que nos quedásemos seis años.

Cuando fuimos a Inglaterra a acabar con nuestros ahorros para hacer maestrías interesantísimas justo al comienzo de la crisis económica mundial, sumergiéndonos en el helado clima escocés del nordeste, nuestras familias no se preguntaron por nuestra sanidad mental, si no que este cambio tuvo un éxito impensable. También gracias a los vuelos low cost, muchísima gente vino a visitarnos.

En 2011 en el Negev

En 2011 en el Negev

Del Reino Unido Marco se catapultó a Haití poquísimos días después del terremoto para abrir una sede de trabajo y escribir proyectos. Yo estaba un poco preocupada sabiendo que estaba al centro de le emergencia del momento. Trabajaba como un loco y los primeros días su casa-oficina era una carpa asediada de ratones en el campo de los cascos azules peruanos. Nuestras hijas vieron subir su popularidad como las estrellas entre sus amigos y profesoras porque estaban en la cresta de la ola de la noticia más seguida. Nuestras familias eran muy partícipes y sentían con aprehensión la urgencia del asunto, hecho cercano y real a través de los medios. Me encontraba haciendo frente a pedidos de actualización de novedades mucho mayores respecto a las noticas que efectivamente recibía directamente de Marco.

Ahora que estamos en Jerusalén, el aspecto más enfatizado por nuestra familia tiene que ver con la belleza y la espiritualidad del lugar. Mientras nosotros tratamos de entender las tensiones políticas en la complejidad de las dinámicas económicas, militares y religiosas en juego y Marco hace lo mejor que puede para que no le caiga ningún cohete en la cabeza cuando está en Gaza, nos parece que más que recibir oraciones de nuestros lugares natales, sería bueno que nosotros intentáramos desde aquí recordar a nuestros seres queridos que están lejos. Y así será.

Las imágines del lugar donde estamos y algunos aspectos de nosotros mismos afectan de manera muy fuerte la relación con nuestras familias de origen, por el tipo de información que la prensa y la televisión deciden difundir.

Autonomía
El último aspecto que quisiera evidenciar es el sentido de embriagante autonomía que la vida en el extranjero te hace saborear. El no poder contar con tu familia para que cuiden a tus hijos en una emergencia convive siempre con el sentido de culpa de no poder ser de ayuda operativa para nuestros padres que envejecen. Ambos tienen como contrapartida una discreta libertad de maniobra. Podemos organizar viajes, vacaciones, amistades, actividades, compromisos con total ligereza. Los parámetros los establecemos nosotros, la presión del control social y de las expectativas de los otros es definitivamente poco significativa en este contexto de vida de expatriados. Nos sentimos fuertes e independientes. En estos trece años de vida vagabunda he constatado sin embargo como esta autonomía cuenta con la disponibilidad incondicional de nuestras familias de origen y de nuestros amigos más queridos. Todos saben que cuando regresamos a nuestro país podemos usar un taxi o un bus del aeropuerto a la casa. Pero nos vienen a recoger siempre. Saben que estamos cargados de bultos y criaturas pero nos vienen a abrazar. Mi suegra, además de sus brazos, nos abre siempre la puerta de su casa y se deja invadir por nuestra intrusiva presencia tanto física como emocional. Deja que le revolucionemos horarios, costumbres y que le cambiemos todos los planes acordados: ¡porque hemos hecho mejores! No nos vemos por meses y cuando nos encontramos la convivencia es estrechísima, hasta nuestros cepillos de dientes son familiares. Y cuando nos vamos nuevamente veo que se conmueve profundamente en el corazón. Pero me gusta imaginar que cierra la puerta a nuestras espaldas y con música de fondo abre una botella para brindar por su recuperada tranquilidad.

Nos toca a nosotros
Faltan menos de tres meses y no puedo creer que nos convertiremos en familia de origen. Sin darnos cuenta, ahora nos toca a nosotros. Nuestra hija mayor regresará a Inglaterra para ir a la universidad. No estamos preparados para nada, mientras ella es lanzadísima, segura de poder volar. Esperamos ser capaces de disfrutar su evolución sin ser presas de la ansiedad, dándole ánimos cuando salga de nuestro campo de visión, felices de que sea ella la encargada de trazar su rumbo hacia nuevos horizontes.

 

Guia
Jerusalén
Abril 2012

(Visited 28 times, 1 visits today)

Ya que estás por aquí…

¿podemos pedirte que nos invites un caffe ? ¡Es una broma!, pero solo hasta cierto punto. Quizás has notado que Expatclic no tiene publicidad ni contenidos pagados. Desde hace 15 años trabajamos para proporcionar contenidos y una asistencia de calidad a las mujeres expatriadas en todo el mundo. Pero mantener un sitio tan grande conlleva muchos gastos, que cubrimos en parte con nuestras cuotas de adhesión a la asociación que maneja el sitio, y con donaciones libres de quienes nos aprecian y quieren que sigamos trabajando. Si tu pudieras darnos aunque sea un pequeñísimo aporte para cubrir el resto, estaríamos inmensamente agradecidas. ♥ Puedes ayudarnos con una donación o haciendote socia honoraria. Gracias de todo corazon.

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*