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new country with children

La llegada a un nuevo país de acogida con niños requiere preparaciones adicionales. Aquí lo que el equipo de Expatclic aconseja dependiendo de si su mudanza cuenta con la presencia de niños pequeños, en edad escolar o ya adolescentes. Naturalmente, si sus retoños son ya grandecitos y, sobre todo si ésta no es la primera vez que llegan a un país desconocido, habrán ya descubierto ustedes mismas los mejores trucos para un vuelo sin tanto movimiento y un aterrizaje sin choques. De igual manera, recordar estos trucos no hace mal a nadie y, sobre todo, ayuda a quienes son nuevas en este tipo de aventuras. ¡Buen Expatrio!

Silviaexpat con el equipo de Expatclic.com

Traducido del italiano por Mociexpat

 

El primer consejo para quien viaje con hijos es hacer todo lo posible para que la llegada al nuevo país coincida con el inicio de la escuela, ya sea agosto o setiembre o luego de las vacaciones de invierno. Y esto por diversos motivos. El primero es que, llegando pocos días antes, los niños tendrán el mínimo de tiempo para aburrirse o entristecerse en una casa nueva todavía vacía o, peor aún, ¡embrutecerse en un cuarto de hotel con televisión satelital que es capaz de transmitir 24/7 dibujos animados! Sobre todo además si afuera hace un calor atroz o nieva o se hace oscuro muy temprano. Consideren además que la mayoría de expatriados aprovecha las vacaciones de verano y de invierno para regresar a casa, recibir visitas, explorar el país, en general, romper un poco la rutina habitual. Será seguramente más difícil para sus hijos hacer amistades durante esas semanas en que las escuelas están cerradas. Traten por lo tanto, en cuanto sea posible, planificar su llegada para que coincida con el inicio de la actividad escolar.

Naturalmente deberán contactar a la escuela con buen tiempo, no esperar a estar ahí para iniciar el procedimiento de inscripción: en muchos países las escuelas internacionales pueden a veces estar llenas y/o tener una lista de espera en la que es mejor inscribirse ni bien estén seguras de la futura mudanza. Obviamente las escuelas internacionales aceptan la inscripción de nuevos alumnos online así que una vez llegados podrán dedicar los días siguientes a visitar las instalaciones de la escuela, la compra de eventuales uniformes y en general a hacer sentir a los niños que su mundo está por enriquecerse bajo el signo de la continuidad (escolar y familiar sobre todo).

Para quien viaja con niños pequeños y prevé una llegada en la tarde o en la noche nuestro consejo es tratar de mantener lo más posible la rutina a la que nuestros pequeños están acostumbrados: si es posible tengan en la maleta jabón de baño, el juguete preferido para el baño de la noche; y si sus hijos, como la mía, son fans de la pasta, ¿por qué no prepararle un buen plato de pasta con tomate? 200gr de pasta y un tarro de salsa de tomates en la maleta pueden hacer milagros en una situación nueva. Si esto no fuera posible porque están en el hotel y es demasiado tarde para aventurarse a la calle en busca de una eventual pizzería, propónganles algo que sea familiar. Un vaso de leche con chocolate, una merienda particular que podrían llevar con ustedes en la maleta. Encontrarse en la noche con su plato o merienda preferida dará a los más pequeños un gran sentido de continuidad y de estabilidad y los ayudará a dormir en su nueva cama sin grandes miedos ni preguntas… permitiendo al mismo tiempo que ustedes y, si los hay, los hijos más grandes, se relajen.

Otra sugerencia preciosa, que vale tanto para los grandes como para los chicos: si saben con antelación que pasarán algunas semanas en un hotel (o pensión o apartamento amoblado) piensen en aquellas dos o tres pequeñas cosas que les gustaría poder encontrar con la mirada, tocar, o hasta oler, en aquellos primeros (y, al parecer, interminables) días en los que estarán en ese/os cuarto/s donde todo es nuevo y extraño.

Personalmente me siento en casa una vez que he encontrado un espacio mío en el que pueda poner flores (desde el inicio, ¡siempre!), mi computadora, una lámpara, los dos libros del momento y una foto de mi hija recién nacida. Ella, mi hija, necesita (¡todavía!) su elefante de trapo, su despertador y un libro de Calvin & Hobbes. Otros niños necesitan su manta, y nunca está de más tener en la maleta una funda de almohada particular, una sábana, un mantel de plástico para comer. Muchas de estas cosas pesan poco, no ocupan espacio y, así ocuparan, no hay que subestimar su importancia si piensan que pueden hacerlos sentir en casa aún cuando se sienten perdidos en el caos de los baúles o en el silencio de los cuartos vacíos.

Con los niños les recomiendo: metan en la maleta sus bienes más preciados recién al final, aquello que ustedes saben representan todo su pequeño mundo. Si los niños son ya grandecitos, piensen en comprarles una mochila o maletín de mano con ruedas sólo para ellos, para que lo llenen con sus juguetes preferidos, libros, papeles, lápices y plumones de los que podrán disponer fácilmente incluso en el avión sin el trayecto es largo. Y en casa, en el hotel, donde además les será más fácil organizar sus cosas (casi siempre, ¿se han dado cuenta?, minúsculas y por todas partes) metiéndolas todas en la mencionada mochila o maletín de mano en un abrir y cerrar de ojos (o casi). Hagan que ellos las ayuden, estarán contentos de poder participar en la mudanza, se sentirán responsables y activos y tendrán modo de procesar la tristeza por la separación (de la escuela, de la casa a la que se habían acostumbrado) en tiempos más acordes con ellos.

Como decía antes, traten también de descubrir por internet lugares y atracciones que visitar en su nueva ciudad de acogida. Traten de imaginar que les podría dar gusto a sus hijos todavía desarraigados…el descubrimiento de una heladería, de una panadería exótica, de un panorama particular. Piénsenlo, en el fondo, ¿quién mejor que ustedes para saber qué cosa le sube el ánimo a sus hijos?

Y aprovechen la visita a la escuela para ver el boletín o la pizarra de anuncios: aún cuando la escuela esté cerrada por vacaciones, los anuncios nos dan una idea de las posibles y eventuales actividades extracurriculares (entre estas, en el futuro, consideren también actividades que normalmente no les vendrían en mente: en algunos países hay muchas opciones, en otros hay que contentarse con lo que ofrece el mercado); así como de encuentros informales entre niños y padres, paseos domingueros, cursos de música o danza, etc. Hará falta tiempo antes que todo esto suceda para sólo la idea de su posibilidad llena de alegría y esperanza de nuevas amistades y aventuras.

 

¿Eres una mamá expatriada con niños y tienes ganas de contarnos qué has descubierto en tu ciudad de acogida para tus pequeños? Contacta a Aleexpat: ¡tu experiencia puede serle útil a otras mamás!

A continuación, encontrarán nuestros testimonios: Quizás leyéndolos identifican su propia experiencia y también algún consejo o truco nuevo…

 

Aleexpat

arrivo_bambiniAleCuando llego a un país nuevo, lo primero que hago con los chicos es dejar el auto y los mapas y comenzar a inspeccionar a pie el vecindario. También en los países árabes, normalmente poco peatonales, hay siempre un parque con juegos o un jardín o un área donde ir a jugar con la pelota y este lugar se convierte en la meta constante para todos nosotros, al menos durante las primera semanas.

Luego se descubren los negocios clave, todavía a pie y siempre en el vecindario. Esos negocios que venden los “productos” que te hacen sentir “en casa”, los cereales que los chicos comen todas las mañanas desde hace años, las galletas de chocolate a las que son adictos, pero también el panadero que hace el pan fresco y las focaccie.

En casa o en el condominio se trata de no perder el contacto con los juegos de siempre, las mismas lecturas que se llevan con uno en la maleta y que jamás se atreverán a meter en una caja o en un conteiner. Al comienzo (será poco educativo, ¡lo admito!) una gran ayuda es el televisor y el DVD portátil: los niños, que estarán agitados con tanto aeropuerto, y a veces incluso con cambios de clima (¡de la casaca de nieve al bermudas!) se relajan con las películas que ven y recontra ven desde siempre y, también con sus dibujos animados favoritos, que hablen árabe o inglés, no cambia nada, son personajes conocidos que, de alguna manera, les dan seguridad.

Pasada esta primerísima fase en la que se retoman las energías y sobre todo se recupera el sentido de la ubicación, se comienza a hacer “turismo”. Porque al inicio uno no se siente realmente “residente” y entonces se muestra a los chicos todo aquello que el lugar puede ofrecer a un niño “en vacaciones”: el mar, el parque de diversiones, el acuario… Hasta que la escuela reinicia y con ella el largo viaje de nuestros pequeños hacia el descubrimiento de nuevos amigos, nuevos modos de aprender, ¡de un nuevo mundo!

Claudiaexpat

Cada llegada con chicos a un nuevo país está caracterizada por el deseo incontrolable de que nuestros pequeños vivan el cambio de manera serena y no traumática. Como todas las mamás, mis llegadas coinciden con la puesta en práctica de una serie de estrategias que han debido ir cambiando con el paso de los años porque es muy diferente llegar a un país con bebe lactante que con un pre adolescente. Al repensar en mis llegadas a los distintos países, he recordado con placer tantas cosas que me muero por compartir con ustedes:

arrivo_bambiniClaudiaLlegada a Bissau con un bebe de siete meses: en los primerísimos días en la nueva casa, he identificado rápidamente una esquina que Alessandro podía sentir suya. He comprado esteras enormes de hoja de palma en el mercado de la esquina y las he puesto extendidas en el salón. Le he puesto todos sus juguetes (dentro de un gran cesto de paja, comprado en el mismo mercado) y he comenzado a hacerlo jugar todos los días en ese lugar de la casa que él ha reconocido inmediatamente como suyo. He estudiado el vecindario para ver qué podía ofrecer en términos de estímulos a un niño de esta edad: ¡las dejo imaginar el resultado de mi investigación, en una de las capitales de África que más desastres ha sufrido! Pero descubrí que habían muchos niños en el vecindario (muchos de los cuales ayudaban a los papás a vender panes u otras cosas), que estaban siempre felices de venir a jugar con los sofisticados juegos europeos. Aunque su interés no era precisamente Alessandro, a él le gustaba mucho ver a su alrededor seres humanos más a su medida y su días empezaron a tener un ritmo bastante marcado “en la esquina de los juegos” y con las breves pero puntuales visitas de sus amigos.

Llegada a Congo con un niño de tres años y medio: ¡¡Nuestra casa tenía una piscina!! Gran lujo y tranquilidad – ¡no creo que exista en el mundo un niño al que no le guste jugar con el agua!- y de hecho, al principio nos la pasábamos básicamente en remojo todo el día. Pero dado que el niño también tienen necesidad de socializar y descubrir el lugar en el que pasará los futuros meses de su joven vida, también salíamos de la casa a descubrir qué cosas ofrecía la ciudad (también en este caso prácticamente NADA). La primera salida fue a la heladería. Sostengo que informarse inmediatamente sobre dónde está la heladería en una nueva ciudad de acogida es de fundamental importancia cuando se tiene niños. Una parada estratégica para comer in helado cuando se entra en crisis porque no se conoce a ninguno todavía y no se sabe cómo hacer pasar el día, es reconfortante. Esto vale hasta que los niños son chicos y se contentan con helados de calidad inferior a la italiana. Ahora, cuando en Jerusalén le propongo a Mattia ir a comer un helado, me mira como si fuera una marciana y me dice “yo el helado lo como en Italia”. Regresando al Congo, una cosa que tuvo ocupado a Alessandro por varias horas fue una estructura llena de arena que le construimos nosotros. Cuatro ejes y algunos clavos, un pedazo de plástico al fondo y algunos sacos de arena crearon un ambiente en el que él jugaba con platitos y vasitos sin cansarse – ¡hasta que vio una enorme araña salir de la arena naturalmente! Pero a ese punto ya conocíamos a alguna gente. El problema fue que nuestra llegada coincidió más o menos con el final de la escuela y con que la gran mayoría de niños partía de vacaciones. Para obviar este inconveniente le pedí al nido que él frecuentaría al año siguiente que me deje poner en su pizarra de anuncios un cartel que decía “Alessandro, 3 años y medio, busca amigos para compartir los largos días de verano en Brazza”. ¡Un niño apareció, un francés un poco más chico que él, con el cual Ale compartió más de una tarde!

Llegada a Honduras con un niño de 3 y otro de 7 años y medio: Este expatrio representaba una grandísima novedad para todos nosotros, que no habíamos estado nunca antes en América Latina. La primera novedad fue el viaje infinito y el consecuente jet lag que nos tuvo postrados a todos por una semana. Los primeros tiempos los pasamos en un hotel. Ahí usé la típica táctica: exploración del espacio con total libertad (¡el hotel tenía una piscina!) y TV en cantidad (sintiéndome un poco mejor por el hecho que los chicos tenían que aprender español y, por lo tanto, algunas horas de dibujos animados de más eran un gran beneficio).

A mí siempre me ha gustado exponer a mis hijos inmediatamente a la realidad local, así que un día decidí que ese día se salía. Agarré la guía de la Lonely Planet y elegí nuestra meta: ¡La Granja de las Iguanas, donde los niños podían tener en sus manos un bebe iguana! ¡Me pareció la cosa más apropiada, exótica y entusiasta! Único problema: ¡No hablaba ni una palabra de español y no conocía la topografía de la ciudad! Llamé a la granja esperando que alguien hablase inglés. Nadie lo hablaba obviamente. Me contenté con las explicaciones en español, cargué a los chicos en el carro alquilado, y partí llena de optimismo en busca de la granja. Luego de aproximadamente una hora de vueltas infructuosas consultando el mapa (que para mi equivale a leer textos sagrados en árabe) y de mirar todos los posibles carteles para reconocer el nombre del vecindario que me habían dicho en el teléfono, me encontré en uno de los lugares más remotos, de mala fama (felizmente que eso lo descubrí después) y peligrosos de toda Tegucigalpa. Por suerte, encontré a una muchacha simpatiquísima que me dio indicaciones claras y precisas. ¡Luego de otros 40 minutos llegaba triunfante (y un poco deshecha) al ingreso de la Granja, donde mis hijos, en efecto, tuvieron en sus manos a un cachorro de iguana!

Les cuento esto porque quiero invitarlas a no tener nunca miedo de afrontar lugares y situaciones nuevas, incluso cuando no conocen bien la lengua del lugar: sus hijos se contagiaran de vuestro ingenio y entusiasmo, encontrarán seguro a alguien que las ayudará y llegar a la meta en esos primeros días da una gran sensación de independencia, de poder hacer las cosas y aumenta el autoestima, ¡generalmente un poco alicaído en los primeros tiempos de expatrio!

Llegada a Perú con un niño de 7 y otro de 11 años y medio: Debo decir que Lima, respecto a todos los lugares en los que habíamos vivido antes, es una verdadera metrópoli, dotada con todo y muy grande y llena de lugares simpáticos donde los niños pueden jugar. Durante la búsqueda de la casa (actividad en la que aconsejo involucrar a los hijos lo más posible) había individualizado una plaza muy grande y animada, con un heladero, un pequeño mercadito de artesanías y un parquecito con toboganes y columpios. Pedí el nombre e hice que nos llevaran a todos cuando todos tuvimos tiempo. A los chicos les gustó muchísimo (obviamente comenzamos por el helado, ¡¡nada malo por cierto!), y particularmente recuerdo que Alessandro estaba tan entusiasmado con la artesanía que hasta dijo “¡es lindísimo este país!”. Otro descubrimiento de los primeros días, aprovechados plenamente desde el inicio para darle un ritmo agradable a nuestra nueva vida, fueron los restaurantes (¡deliciosos!), el malecón, con un montón de esquinas simpáticas, y el parque detrás de nuestro hotel, ese también un lugar muy agradable y relajante.

Mis consejos para afrontar los primeros días:

  1. Lleven con ustedes un regalo “especial” que le darán a los niños al llegar y que los tendrá entretenidos cuando ustedes necesiten una pausa.
  2. Encuentren pronto uno o más lugares de la casa o del hotel donde puedan constituir un entretenimiento, que sean curiosos, que se puedan ordenar de manera particular y hagan participar a los chicos en esta búsqueda.
  3. Involucren a los hijos lo más posible en el ordenar la casa, llévenlos a comprar un objeto “especial” que pondrán en el nuevo alojamiento.
  4. Antes de partir, busquen fotografías del nuevo país, e identifiquen un lugar que les parezca bonito e interesante. Cuando lleguen, vayan con los niños –es una salida particular que les permite pasar medio día de manera diversa, conociendo el lugar.
  5. Para los más grandecitos es importante tener rápidamente una conexión a internet para hacerlos chatear y comunicarse con sus amigos.
  6. Identifiquen un lugar (heladero, farmacia, panadero, piscina, parque de juegos) que puede convertirse en un punto fijo durante los primeros días: una cita diaria en ese lugar le dará a los chicos un ritmo y una sensación se seguridad.
  7. Lleven con ustedes un paquetito de tizas de colores: se los pueden dar para colorear en las calles (si las condiciones lo permiten), o en hojas dentro de la casa.

Cristinaexpat

A parte de la pausa parisina, en la que he aplicado exactamente aquello que ya ha escrito Alessandra (salir a pie a explorar, buscar indicaciones sobre cosas que se pueden hacer en la ciudad con los niños, salir en busca de parques y juegos exteriores, cines, etc.) siempre he estado en países donde la seguridad es un problema serio y, por lo tanto, las salidas a pie son impracticables, así como la búsqueda veloz de lugares para niños en la ciudad.

arrivo_bambiniCristinaPor eso, el gran problema para mí siempre ha sido aquel de conciliar los primeros días de clausura doméstica con los miles de problemas prácticos relacionados con la mudanza y al funcionamiento de la casa (sistemas, electrodomésticos, servicios de agua y electricidad, etc.). Estando ocupada en resolver los problemas prácticos, pero fundamentales (¡si no hay electricidad no hay tampoco TV!), llenar los día de tres niños al mismo tiempo emocionados y aburridos es una verdadera pesadilla.

¿Mi estrategia hasta ahora? Aunque es una masacre desde el punto de vista físico y psicológico para mi, considero fundamental planificar la llegada no más de uno o dos días antes del inicio de la escuela, así se llena rápidamente el día de los chicos y pueden concentrar su atención en el inicio de la actividad escolar (incluso la más chiquita que está en edad de ir al nido).

De esta manera las energías físicas de los pequeños se desencadenan en la escuela y se acortan los tiempos para conocer nuevos amiguitos a los cuales ya la semana siguiente puedes invitar una tarde a casa para que jueguen con tus hijos.

Las primeras mañanas de escuela me permiten desempacar y arreglar rápidamente la casa: la primera caja es siempre la de los juegos y cosas de los chicos, para hacerlos sentir en casa lo más rápido posible y para darles su espacio y material para jugar.

Cuando es posible, para hacerlos aceptar el nuevo orden, siempre hemos preparado un ambiente dedicado a ellos, que normalmente es su cuarto: la primera cosa de organizar en casa era siempre su cuarto y sus camas, decorándolos con sábanas muy coloridas y decoraciones en la pared. Esto ha ayudado mucho a los chicos: ver una cama acogedora en un espacio para ellos los hace sentir en casa inmediatamente.

También la exploración del jardín y de los animalitos que lo habitan es importante: pequeños amiguitos que cohabitan con nosotros. En el jardín además, poco a poco, plantábamos platas junto con los niños, plantas de frutos incluso, cultivadas por ellos.

Y luego, sabiendo que la vida de los niños, más allá de la escuela, se desenvuelve más que nada en el ámbito doméstico (ya sea el propio o aquel de los amigos), en las cajas siempre llevo mucha plastilina, colores, álbumes y materiales para actividades manuales. También he buscado, donde ha sido posible, juegos que pudiesen requerir cierto tiempo para mantener ocupados a los chicos. También la TV es importante: llevamos con nosotros sus dibujos animados preferidos, que son elementos tranquilizantes en los momentos de gran cansancio físico y psicológico (infantil y materno).

No para hacer publicidad, pero para los más grandecitos he descubierto que el Wii representa un buen entretenimiento, sobre todo los juegos en equipo, que involucran a los hermanos y amiguitos que vienen de visita.

Otra cosa: la piscina, ambiente al que se puede ir 3-4 veces a la semana, se ha convertido no sólo en un lugar para nadar sino también para jugar y cada vez se va se lleva una bolsa de juguetes para el agua, pelotas inflables, baldes, etc.

Giuliettaexpat

¿La primera cosa cuando se llega? Recrear su mundo y para hacerlo se debe encontrar rápidamente todos los puntos de referencia necesarios…no es fácil.

arrivo_bambiniGiuliettaEstán las cosas que uno se lleva consigo sin meterlas en el conteiner que viajará por semanas, esas que sacan de las maletas y que hacen sentir “en casa” por si mismas, el doudou de Camilla, el gran babar y el cochino Lapin, compañeros de tantos viajes. Taglaino, el de Chiara, que debe haber acumulado en los años una cantidad extraordinaria de millas…al menos gracias a ellos las primeras noches de mis pequeños pollitos estarán llenas de sueños…

Pero además de los objetos, ¿qué cosas buscamos o, mejor dicho, qué cosas buscan nuestros pequeños para estar bien rápidamente, cómo recrear el mundo seguro que han dejado atrás lo más rápido posible? El parque de juegos, en Tokio, fue nuestro primer gran descubrimiento, en diez minutos lo hemos adoptado como nuestro para luego darnos cuenta que, al final, una resbaladera y un columpio bastan para hacerlos felices en cualquier lugar del mundo. La tienda que vende nuestros cereales y el buen pan que, en conjunto, nos hace sentir que son menos los kilómetros recorridos, ha estado una de las primeras grandes cosas que hemos buscado en India donde, desde el punto de vista alimenticio, todo era un poco un descubrimiento. El caminar y re caminar la calle hacia la escuela nueva para que rápidamente se convierta en nuestra; montar nuestras bicicletas a lo largo de Otsumadori entre un hueco y el otro rodeados por un pelotón de vacas, en el indio de tráfico caótico, un poco menos sorprendidos por el distrito, pero con muchas ansiedades, hacia el Colegio Internacional de Saint Germain en Laye…

Los niños reconstruyen rápidamente su mundo y, sobre todo el hecho de ser nosotros mismos positivos y llenos de entusiasmo en la nueva aventura los ayuda a encontrar rápidamente sus costumbres…

Hay momentos que permanecen imborrables en mi mente, y no sé por qué están siempre relacionados a la comida… Los primeros momentos luego de la llegada, ese sashimi delicioso en nuestro nuevo apartamento japonés la primera noche cansados por el viaje y emocionados por la mudanza, las caras un poco sorprendidas de las chicas que descubrían junto con el pez crudos su nuevo mundo…

Las mismas caras de sorpresa algunos años después frente a la primera cena india a pocas horas de nuestra llegada a Chennai,  el descubrimiento de los exquisitos sabores indios, con Camila sonriente que decía ¡qué bueno! ¡¡Abriendo la boca para aspirar el mayor aire posible, tomándose litros de agua para soportar el picante!!

Y también el entusiasmo con el cual han descubierto el día de nuestra llegada a Paris el esplendor del Mercado de Saint Germain, con todos esos productos frescos y suculentos que por tantos años habíamos solado de encontrar en un mismo lugar…

Lisaexpat

Las llegadas a nuevos países son momentos que encuentro complejos en un expatrio, sobre todo si se tienen hijos. Está, por un lado, la sensación personal de desplazamiento y, por el otro, al mismo tiempo de tener que estar pendiente de aquella de nuestros hijos. Normalmente hay una casa vacía, un calor opresor, al menos en mis experiencias, todas africanas, y uno o más niños que dan vueltas llorosos por la casa. La primera cosa que normalmente hago es buscar un lugar en la casa donde organizar sus cosas, abrir las maletas que contienen los juguetes y los libros y comprar ventiladores y aires acondicionados en caso la casa no los tenga ya.

arrivo_bambiniLisaTambién la compra en el supermercado es un momento importante: ¡se descubre inmediatamente en qué contexto se encuentra uno! Por ejemplo en qué dulces o galleta se puede apoyar uno en caso de necesidad. Salir de casa también nos abre inmediatamente a escenarios interesantes: ¿vale la pena dar vueltas por las calles de una pequeña ciudad, como puede ser Khartoum, con tres niñas más o menos autónomas, con 40 grados a la sombra, con huecos en las calles arenosas raramente caminables a pie? ¿O será más bien mejor esperar mejores horarios y utilizar medios de transporte más idóneos? En este punto he encontrado muy útil y educativo utilizar con las niñas los medios de transporte público: aquí en Khartoum es una opción bastante riesgosa en términos de seguridad ya sea por la verdadera decadencia de los medios como por el tráfico mortal. A pesar de esto existen los “rasha”: especie de moto taxi (un poco como los rikshaw asiáticos) que a las niñas les parecen muy divertidos y que uso para trayectos breves. Luego de una primera exploración se tiene una idea más adecuada y comienza el verdadero asentamiento.

En países así difíciles desde el punto de vista ambiental me parece fundamental apoyarse en las escuelas, comenzar a frecuentar varias asociaciones de padres, invitar a los compañeros de clase, hablar con los profesores. También las relaciones con los vecinos han sido fundamentales para mí: otra mamá expatriada es una fuente muy iluminadora de inspiración.

Donde no hay parques con juegos, puntos de referencia importante son las piscinas o los clubes deportivos. Aquí se pueden encontrar también cursos estructurales para los niños más grandes como de tenis, natación, gimnasia, equitación, etc. Pienso que es también importante tener juegos cautivadores en casa, donde además pasan la mayoría del día, crear un ambiente doméstico a medida del niño, comprar quizás una piscina inflable o un columpio para el jardín.

Para los amantes de los animales también un animal doméstico puede ayudar (perros, gatos, conejos, canarios, loros).

Luego, con el tempo, finalmente se comienzan a conocer los lugares estratégicos donde poder caer en momentos de necesidad: para mí una heladería con un pequeño jardincito es la escapatoria perfecta en tardes nerviosas y claustrofóbicas que de otra manera terminarían en llanto.

Como no todos los juguetes se pueden llevar en la maleta, encuentro muy útil y divertido ir a todas las “ventas de garaje” de familias expatriadas que parten para un nuevo destino. Esto me ha permitido enriquecer los juegos de mis hijas con piezas interesantes, provenientes de localidades diversas del mundo. Importante, pero para usar con calma, ya sea por los motivos educativos-morales que todos conocemos como por eliminar el efecto adictivo, son los DVD a los que recurro cuando vuelvo a Italia o cuando estoy en aeropuertos internacionales.

Una actividad nueva para mi, descubierta gracias al expatrio, han sido las “pijamadas”, muy populares en las culturas anglosajonas, y que personalmente me parecen geniales. Prácticamente le prestas uno de tus hijos a una familia de amigos por un día y una noche. Esto permite a los niños experimentar otros ambientes domésticos y ver otros tipos de madres y hermanos, permitiendo así darle movimiento a la rutina familiar.

Silviaexpat

Viajar en avión: Nuestra hija a comenzado a viajar en avión con nosotros ya a la edad de 9 meses y desde siempre se ha sentido muy bien en los aviones, sin sufrir jamás la intensidad de la presión de la cabina y, al contrario, durmiéndose a lo grande en el vuelo Zúrich – Yerevan. Más grandecita, como a los 4 años, cuando nos mudamos a Pakistán, Emily era la felicidad hecha persona cuando se trataba de afrontar las largas horas de vuelo. Y no bien embarcaba se organizaba con su video, los lápices de colores, las Barbies, su elefantito, una bendición. Recuerdo una de las rarísimas veces que hemos viajado en Business Class, de Londres a Islamabad: un señor agitadísimo se quejó con la aeromoza porque había un niño (¡mi Emily!) en Business, estaba convencido que se habría puesto a gritar y que no lo dejaría dormir…Yo lo invité a observar al “monstruo” y debo decir que se tranquilizó mucho cuando vio a la niña cómodamente echada feliz, con un jugo de naranja en un lado, su elefantito en el otro, mirando las aventuras de algún simpático personaje de Walt Disney… Más tarde, ligeramente alcoholizado y visiblemente estresado me confesó que su malhumor estaba ligado más a su miedo a volar que a mi hija, ¡la cual, naturalmente, roncaba como un bebé!

En carro: tres años de expatrio en los Balcanes me han ofrecido una maravillosa oportunidad para cruzar Europa en carro, cosa que he hecho muy seguido y feliz de la vida, sola con Emily, todas la veces que nos hemos movido en verano, para evitar la cultura veraniega de Skopje (dejando al papá trabajando…). Mi hija no era particularmente entusiasta de la idea, ella es amante de los vuelos aéreos, pero yo quería hacer de estas travesías Skopje – Berlín una ocasión única para ella y para mí de ver y conocer seriamente esta Europa de la que normalmente estamos lejos. Se los cuento aquí porque creo que sería lindísimo poder llegar a nuestra próxima misión en carro, nos ayudaría a hacer más nuestras las distancias que separan Berlín del nuevo y desconocido país…

Naturalmente para los largos viajes en carro tengo mis trucos:

  1. Organicen con los chicos una caja (prefieran las de papel bond A4) llena de juguetes y libros que quieren tener con ellos durante el viaje y pónganla, si es posible, en el asiento de atrás de modo que puedan acceder a ella solos sin necesidad de parar el carro (y demorar el viaje…);
  2. Consíganse un lector de DVD que puedan pegar a la espalda del asiento delantero del carro: el niño se sentirá como en el avión, podrá ver una película y los dejará manejar con toda tranquilidad;
  3. Si es posible, dividan el viaje en etapas y paren en la noche. Si se logra mantener las horas de manejo entre 5 y 6 uno se siente más descansado. Traten de planificar la llegada a la siguiente parada al final de la tarde, a tiempo para una rica cena en algún lugar ¡y un buen postre como cierre del día!
  4. Lleven con ustedes abundante agua y algunos snacks, ya sea para los niños como para ustedes, y recuerden: son ustedes las que manejan, ¡¡atentas al bajón de azúcar!! Es más, para quien ama el café es bueno preparar un termo para tenerlo en caso de necesidad.

La llegada a casa: Lo admito, nosotros tenemos la suerte que en la organización para la que trabaja mi marido nos hacen encontrar lista la casa en la que viviremos durante toda nuestra permanencia en cada país. Esto hace todo bastante más fácil, a menos que – come en Khartoum – el apartamento sea enorme (¡¡¡5 baños!!) pero esté vacío… Es en estos casos que es útil sacar de la maleta esas tres o cuatro cositas que puestas aquí y allá nos hacen sentir en casa, sobre todo a la niña. Ella siempre ha llevado consigo muchos libros y juguetes con ella, desde que era muy chiquita. Cierto, ahora, en la puerta de la adolescencia, hay un poco más de impaciencia, más ganas de hacer y deshacer sin saber bien qué, por lo tanto, el primero paso para nosotros en las horas siguiente a la llegada es organizar la conexión del cable y de la internet. Esto al menos permite a Emily conectarse con las amigas apenas dejadas y con la familia y se siente menos sola (el papá, como se sabe, va inmediatamente a trabajar y él se las ve solo). Además de ver una película alegre y divertida que aleje las tristezas y la nostalgia (¿se acuerdan de Louis de Funes? Nos ha salvado más de una tarde en Khartoum…).

Segundo paso: Encontrar un medio de transporte rápidamente para poder ir de paseo y explorar la nueva ciudad, la nueva escuela, buscar una heladería/pastelería, un centro comercial, una librería… Incluso la ciudad menos invitante esconde joyas preciosas, basta saberlas buscar. El parque de juegos de Yerevan, el jardín zoológico de Islamabad, el Museo de Ciencias Naturales de Skopje, el paseo en el Nilo en Khartoum… Todos lugares lindísimos, en su simplicidad, para los ojos de un niño…y no sólo de los niños.

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