Home > América Latina > Honduras > Mi doble experiencia de Dengue en Honduras
dengue in honduras

Cuando miro hacia atrás, hacia  toda mi vida de expatriada, siempre me digo que tuve mucha suerte al haber sobrevivido en diferentes ocasiones, al tener hijos sanos y fuertes y un marido todavia a mi lado. Vivimos en países sacudidos por guerras civiles y golpes de estado, pero sobre todo donde la malaria y otras enfermedades endémicas y mortales formaban parte de la vida cotidiana. Para esta actualización traté de reflexionar sobre mi vida de expatriada en relación a la salud, y me dí cuenta que tengo un buen bagaje de experiencias para compartir. Fui muy afortunada al no haberme enfermado nunca de malaria, aunque vi a mi marido pasar por momentos muy feos despues de haber sido picado por el odiado mosquito hembra que la trasmite, mis dos hijos, en tiernísima edad, la tuvieron cada uno dos veces, me hice sacar un pólipo vaginal en un hospital de Lubango, Angola, donde había más microbios que medicinas, para no hablar de mi segundo complicado embarazo en el Congo, y del hecho que con mi primer hijo visité TODAS las guardias de TODOS los países en los cuales nos encontrábamos transitando (incluso durante las vacaciones).

Our house in Tegucigalpa

Nuestra casa en Tegucigalpa

Pero la cosa más devastante y absolutamente inolvidable, y que quiero compartir con ustedes, fue el doble ataque de Dengue que padecí en Honduras.

Comprenderán que cuando llegué a América Central, después de ocho años de África dura durante los cuales ninguno de los mosquitos del continente había logrado vencerme, por supuesto no me preocupé de lo que podía pasarme si el odiado insecto me picaba – y para ser honesta, ni siquiera sabía claramente qué era el Dengue.

Un par de semanas después de volver de unas bellísimas vacaciones en Nicaragua, durante las cuales, en efecto, habíamos sentido varias veces hablar del Dengue, empecé a sentirme mal.

Playa del Coco, where we often went on holiday in Nicaragua

Playa del Coco, donde íbamos muy seguido de vacaciones, en Nicaragua

Tenía los clásicos síntomas de la gripe – dolor de huesos, de músculos, dolor de cabeza, cansancio. Entonces hice la cosa que se hace en estos casos, tomé dos aspirinas y me fui a la cama. Fue una amiga de Guatemala la que me alertó sobre la posibilidad de que fuese un caso de Dengue, en cuyo caso la aspirina, que fluidifica la sangre, hubiese podido aumentar el riesgo de hemorragia en el caso que hubiese sido Dengue hemorrágico. A ese punto empecé a preocuparme seriamente. Descubrí que, en efecto, existen varias cepas de Dengue, y que una de estas puede provocar una fuerte fiebre hemorrágica con riesgo de muerte; y que las huellas del virus en la sangre son visibles solamente una semana después de la aparición de los primeros síntomas, lo que hace que uno tenga que ir a tientas en el tratamiento que va a elegir – una cosa es cierta, en caso de dudas mejor no usar aspirina. De todas formas fui a ver al médico, que me confirmó todo lo que había averiguado, y me aconsejó quedarme tranquila en la cama, y tomar mucho líquido, mientras esperaba que pasase. Fue uno de los períodos más duros de mi vida – desde el punto de vista físico. El dolor de cabeza lacerante siempre presente, el cansancio y el dolor de huesos a veces eran insoportables. Pero a lo que sí no estaba preparada (por qué en la mayor parte de los casos las cosas se descubren en el momento en que se las vive, y no antes?) fue a la depresión (afortunadamente liviana en mi caso) que acompaña la convalecencia. El Dengue, de hecho, es talmente devastante que deja a las personas sin fuerzas y a merced de una recuperación a veces demasiado fatigosa en relación a lo que padecieron con el virus. Necesité un mes entero antes de poder retomar mi vida normal.

Pero lo peor todavía tenía que llegar. Exactamente un año después, me enfermé de Dengue hemorrágico. Cuando se tiene uno de los cuatro serotipos de Dengue, uno se vuelve inmediatamente inmune a ese tipo específico, pero no a los otros tres. Esto yo lo sabía, y en ocasión de unas nuevas vacaciones en Nicaragua hice todo lo posible para evitar las picaduras de mosquitos. De hecho no existe profilaxis preventiva contra el Dengue, lo único que se puede hacer es estar lo más atento posible a los mosquitos, y evitar los lugares donde estos proliferan. No obstante esto, un par de semanas después de mi vuelta los síntomas del Dengue volvieron a presentarse, tan de repente que quedé desconcertada. Recuerdo exactamente el momento en que comprendí que otra vez me lo había pescado: estaba en el living, en mi  casa de Tegucigalpa, y leía un libro comiendo un risotto que me había preparado mi marido. Sentí al improviso ESE dolor de huesos. Me fui enseguida a la cama, sin saber que no me iba a levantar por más de dos semanas, salvo para ir al hospital. Los síntomas, se presentaron tan violentamente que quedé exhausta inmediatamente. Con la experiencia precedente, evité la aspirina y me dispuse a esperar que el virus hiciese su evolución. Pero esta vez lamentablemente la cosa fue más seria: me levantaba de noche a vomitar, me desmayaba entre el cuarto y la cama, y me despertaba con las manos y los pies contraídos por la falta de potasio. El médico que me seguía -buenísimo- cuando vió que empeoraba rapidamente pensó que lo mejor era internarme. Sin que yo lo supiera advirtió también al Banco de Sangre de la Cruz Roja Hondureña en el caso en que sobreviniera una hemorragia y yo tuviese necesidad de una transfusión urgente. Fui internada en el Honduras Medical Center (https://www.hmc.com.hn/), que veo en su  sitio web que ha sido completamente renovado. En ese entonces era una estructura bastante vieja, pero muy buena para este tipo de emergencias. Me sentí muy bien acompañada y asistida, tenía mi cuarto, y sobretodo me sentía tranquila porque sabía que en caso de hemorragia mi vida no corría riesgos. Estaba de hecho convencida que se trataba de Dengue hemorrágica, y tuve la confirmación una mañana de algunos días después de haber sido hospitalizada, cuando, al cepillarme los dientes, ví que la encías empezaban a sangrar. Nada grave en aquel momento – el virus ya había sido casi completamente absorbido – pero una clara señal de lo que me había pasado.

Ese fue mi último ataque de Dengue, afortunadamente. Creo que nunca más la pasé tan mal en mi vida, de repente tuve algo parecido cuando sufrí de soroche en Cusco, pero obviamente en forma mucho más rápida. Si puedo aconsejar a las que viven en lugares donde el Dengue es endémico, les sugeriría crear ante la aparición de  los primeros síntomas una red de intervención eficáz y funcional en caso de hemorragia. Me enteré  – por suerte después de haberme recuperado completamente- que la esposa de un colega de mi marido había pasado por mi misma historia pero, por una serie de circunstancias, no pudo salir de la hemorragia y perdió su vida. Lastimosamente tenemos en general la tendencia a no considerar aquellas enfermedades que no forman parte de nuestro vocabulario médico – pero cuando una vive en países de alto riesgo, tiene que aprender a asustarse ante los primeros síntomas, aunque sean muy parecidos a los de la más común de las gripes. Mejor tomarse demasiado en serio y salvar la propia vida.

 

Claudiaexpat
Jerusalén
Noviembre 2012

Traducido del italiano por Rupexpat

(Visited 118 times, 1 visits today)

Ya que estás por aquí…

¿podemos pedirte que nos invites un caffe ? ¡Es una broma!, pero solo hasta cierto punto. Quizás has notado que Expatclic no tiene publicidad ni contenidos pagados. Desde hace 15 años trabajamos para proporcionar contenidos y una asistencia de calidad a las mujeres expatriadas en todo el mundo. Pero mantener un sitio tan grande conlleva muchos gastos, que cubrimos en parte con nuestras cuotas de adhesión a la asociación que maneja el sitio, y con donaciones libres de quienes nos aprecian y quieren que sigamos trabajando. Si tu pudieras darnos aunque sea un pequeñísimo aporte para cubrir el resto, estaríamos inmensamente agradecidas. ♥ Puedes ayudarnos con una donación o haciendote socia honoraria. Gracias de todo corazon.

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*