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Alessia, una italiana que vive en Buenos Aires, nos cuenta su maravilloso parto!

Filippo nació el Día de la Madre, el 11 de mayo. En Argentina no era el Día de la Madre porque acá se festeja el tercer domingo de octubre. Yo me imaginaba un espléndido día de primavera romana, con las rosas que florecían y un límpido cielo azul. Hacía como que nada pasaba mientras hablaba por teléfono con mi mamá, pero en esos momentos se me había roto la bolsa de agua.

Estábamos entonces mi marido y yo abrumando con llamadas telefónicas al obstetra para asegurarnos que no estábamos inventando nada ( en realidad faltaba todavía un mes!!) y por lo que parecía era verdad!! Había que agarrar la famosa “valijita”, pies y panza, e ir al hospital!

Está bien: me calmo, me calmo!Tengo que decir que no soy una apasionada de la Argentina, no lo era cuando llegué y no lo soy hoy, a un año exacto del día de nuestra llegada. Más aún : no me gusta para nada, y no soporto que Buenos Aires esté a 13 horas de Italia! Y no soporto tampoco sus horrendos “colectivos” que se lanzan bestiales de una parte a la otra de los carriles y que uno esté siempre a un paso de la muerte! Y no soporto que todo “parezca” absurdamente europeo y que sea solo un bluff! Y cuando me dijeron que iba a encontrar una segunda Italia me engañaron alegremente!

También porque, para ser objetivos y honestos, a este país debo atribuirle un merito muy grande: son muy atentos con las mujeres embarazadas, con los niños y con todo lo que a ellos atañe!

Por lo tanto, disfruté casi 6 meses de embarazo sin hacer colas en los supermercados ( parecerá extraño pero cuando estuve en Roma, en cambio, las hice todas!!), rodeada de atenciones y cuando llegó el momento del parto Argentina no se tiró atrás!

La partera, como llaman aquí a la obstétrica, se precipitó como un rayo en el hospital a la hora convenida con una puntualidad para nada argentina, y comenzó a hacer gala de dulzura, calma y simpatía.

 

Filippo

Filippo

 

Desde las 12.30, momento de llegada al hospital, hasta las 17.24 ( notar la precisión!) que nació Filippo, fue un viavai de personas extremadamente delicadas y gentiles que se ocupaban de mi panza. Que era todavía bastante alta, a decir la verdad. Me provocaron las contracciones, porque como había dicho el pequeñito llegó con un poco de anticipación y por lo tanto era todavía perfectamente redonda. Me di cuenta solo más tarde (algún día después) que había estado en realidad muy cerca de la cesárea, pero en aquellos momentos la obstetra fue talmente premurosa en todo que ni siquiera me di cuenta!.

Otra cosa a favor del país, que de todos modos me hospeda gentilmente ( y por esto le estoy agradecida), es que todo el sistema sanitario se vale de OPTIMOS médicos y enfermeras. Tanto desde el punto de vista de la preparación como desde el punto de vista HUMANO. Esto es válido tanto para la sanidad pública como para la privada . Más aún, parece que los mejores especialistas están en los hospitales públicos. Allí, el problema es la parte “hotelería” : faltan camas y la comida parece que no es muy buena, pero se puede contar con una profesionalidad excelente.

Yo, sin embargo, di a luz en una clínica privada.

Y de una parte estaba de lo más contenta y orgullosa de mí porque estaba pariendo en español, y dudaba que el cerebro pudiese asociar algo con un dolorcito tan simpático en el cuerpo!.

Aunque , debo admitirlo, con la bendita epidural cualquiera sería capaz , hasta un hombre!! De todas formas un poco de dolor se siente, pero si hoy alguien me preguntase si sufrí ( me lo están preguntando?) …respondería que no.

En todo caso, mientras esperaba que llegase el efecto de la epidural y el dolor era notable ( en ese momento, claro!) , lo que me aliviaba el alma era la obstetra que me susurraba algo, cerca cerca, me tenía la mano, me secaba el sudor y me reconfortaba sinceramente.

Cuando te hacen la anestesia no puede haber nadie presente, ni siquiera el marido.

Filippo estaba llegando anticipado a la cita y las 13 horas de distancia que nos separan de Italia no permitían que estuviese presente ninguno de mi familia. Más aún, ni siquiera habían sido informados para evitar infartos concomitantes!.

En una circunstancia así uno podría llegar a sentirse un poco solo, asustado, angustiado, pero la partera – ESE ANGEL DE PARTERA-hizo que todo fuese mucho menos difícil.

En cada pequeño detalle del asunto naturalmente hubo una complicidad ni exigua ni irrelevante : la de Daniel, mi marido! Su presencia fue potente y tiernísima ! Pobre estrellita: mientras estábamos todavía en casa comenzó a emocionarse y a entonar “l’Ovetto stava per arrivare “ y yo trataba de apoyarlo, darle coraje! Luego, por orden mía, lo obligué a leerse todo el diario, mientras yo jadeaba, respiraba y contaba rogando a Dios que esa maldita contracción pasara lo antes posible, pero lo veía espiando por detrás de las páginas puestas al revés ( esto no es verdad, pero siempre se ve en las películas , y entonces…)! Y después en la sala de parto me tenía la mano, me estimulaba, me parecía casi haber vuelto a los tiempos de las competencias atléticas!Pero si lo pienso parecía más una carrera de medio fondo porque por cuanto me empeñase no veía nunca la llegada! Pero luego llegó , entre la partera que me saltaba sobre la panza con sus brazotes y Daniel que me decía : RESISTI PATITO, RESISTI !!! Y el ginecólogo con sus anteojos enfocados y los fórceps entre los dientes!!! Wow, qué escena, chicos!.

Fiuhh, solo de pensarlo…qué cansancio!

Pero salió mi florcita, pequeñito, violáceo, un momento de estupor y maravilla y la mirada de Daniel, y su carnecita, y la partera, y el ginecólogo que inmediatamente me dijo : BRAVA, ALESSIA: TE PORTASTE COMO UN HOMBRE!.

Nunca me reí tanto y nunca me emocioné tanto!

La noche la pasé insomne, con la adrenalina a mil y el deseo de tocarlo despacio despacio, buscando habituarnos el uno al otro.

Y entre las enfermeras y las puericultoras ( que parecíanlas hadas buenas de la Bella Durmiente del Bosque), y los doctores, y los neonatólogos y todos, no sé decir quién de todos fue más preciso y eficiente ! Y siempre con la sonrisa en los labios! A cualquier hora y también días después del parto había siempre un número a quien llamar ante cualquier duda.

En definitiva, pensando en un futuro hermanito o hermanita para Filippo, quisiera que pudiese éltambién nacer en Buenos Aires !

 

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