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primi giorni a jakarta

Claudiaexpat comparte las  impresiones de sus primeros días en Yakarta. 

Como es tradición, les cuento como estoy viviendo mi primer periodo en mi nueva ciudad de adopción, Jakarta. Confieso que por primera vez desde que vivo en expatrio no tomé la noticia de mi transferencia con el usual buen ánimo. Había muchas cuestiones en relación al instalarse que me daban vueltas en la cabeza y que me pesaban en el corazón. La primera de todas, como muchas de ustedes saben, la de mi madre. Como explica bien Sue en su artículo sobre la distancia, estar lejos cuando los padres envejecen y su salud vacila se convierte en un desafío de enormes proporciones.

Nuestra familia además estaba por atravesar ciertos cambios propios de la época: nuestro hijo menor, terminada la escuela superior, se estaba por transferir a Inglaterra para ir a la Universidad. La idea de estar a 12000 kilómetros de distancia de él, en esos primeros meses de su nueva vida, no me hacía feliz.

Jakarta2Viví diez años en América Latina, sobre otro huso horario, en otra estación, con otro clima respecto a Italia. Uno se acostumbra y la experiencia es incluso interesante, pero cuando me transferí a Jerusalén probé otra vez la alegría de estar nuevamente en la misma longitud de onda que Europa (al menos en cuanto al horario) y el poder ir y venir rápidamente en caso de necesidad. Realmente disfruté esos años de “cercanía” con la patria, y no tenía nada de ganas de volver a vivir en otro huso horario. También porque durante ese tiempo había comenzado a trabajar como coach, y como la mayor parte de mis clientes residen en Italia preveía la organización de los encuentros online bastante complicada.

Resumiendo, Jakarta debía portarse realmente bien para conquistarme..

Desembarqué con dos valijas llenas (como siempre) de libros, material para mi trabajo, algún vestido de verano, parmigiano y café, además de, naturalmente, mi gata Grigiotta. En la valija también tenía tantas cosas que me habían sido dichas y repetidas por aquellos que conocen Indonesia, y que tal vez habían vivido allí, que ya se me habían vuelto casi estribillos: “te va a gustar muchísimo la gente, son todos súper amables”,” no te dejes acobardar por el tránsito, al final uno se acostumbra”, “el bahasa es facilísimo”. Mientras que a distancia de una semana puedo seguramente confirmar la primera afirmación, y estoy en buena senda para descubrir si la segunda es verdad, debo todavía encontrar el modo de apurarme con la tercera, que me parece que tiene algún fundamento porque mi hijo (el grande, que encontró un internship aquí con nosotros) se entiende ya fluidamente con los taxistas- y está aquí justamente desde hace un mes y medio más que yo.

JakartaMientras tanto descubrí otras cosas, por ejemplo que Jakarta es una ciudad muy vivaz y llena de restaurantes, lo cual, para alguien que adora comer, como yo, no está para nada mal. Hay tantos restaurantes diferentes, que cuando se le pregunta a algún expat algún consejo sobre la ciudad, la primera cosa que hace es darte la lista de sus restaurantes preferidos. Y lo que me gusta es que en estos restaurantes (como en tantos otros lugares) raramente se ven expat. Los indonesios salen mucho, llenan los bares y centros comerciales, se relajan delante de una buena cena, y disfrutan de la compañía. De su gentileza he hablado en muchas ocasiones y no los aburriré más, pero quisiera solo puntualizar que le tenía terror a la distancia de la cultura asiática. En mi ignorancia (los juicios más atroces son justamente aquellos que surgen del no conocimiento) me había puesto en la cabeza que existía una distancia abismal entre la cultura occidental y la asiática, y que la gentileza y las sonrisas que abundan en esta tierra eran estudiadas y ofrecidas solo para mantener la distancia entre los extranjeros y ellos. Lo que me sorprendió gratamente fue en cambio que la mayoría de ellos parecen realmente espontáneos cuando sonríen y te tratan con gentileza. Parece que esta dulzura de ánimo naciera de verdad del corazón y no del miedo. Después de años de rudeza israelí, llegar aquí es como aterrizar en otro planeta, y esta fue una de las cosas más bellas y que más me han motivado desde que llegue aquí.

Jakarta3El calor es húmedo y pesado, pero tengo la impresión que me estoy habituando –más allá del hecho de que esta ciudad está llena de aire acondicionado, cosa que a veces me desestabiliza más que la temperatura elevada..

La impresión general es que, no obstante la lengua y las costumbres diferentes, este es un país fácil para los extranjeros. Todo parece bien organizado, y – perdonen si vuelvo al mismo tema- la gentileza y presteza de los habitantes hacen que siempre estén dispuestos a ayudar como sea, aun cuando no nos entendamos verbalmente. Recargar el celular se convierte en una misión posible porque todos se movilizan y lo hacen por ti, llamar un taxi es una cuestión de segundos, basta pedirlo, el personal en casa hace lo imposible para satisfacer tus, tal vez extrañas, exigencias.

Y luego están los masajes, los tratamientos gentiles sobre el cuerpo, los adornos delicados, las decoraciones elegantes, y todas aquellas cosas asiáticas que se vuelven cliché en nuestro imaginario, pero que existen y luchan por mantener su espacio en una ciudad que las está sofocando a furia de rascacielos.

Jakarta6 Jakarta5

Si, los rascacielos me impresionaron de verdad. Hace algunos días fui a la sede de una asociación que está en el decimoséptimo piso de un complejo de edificios que parece estar en el corazón de New York. La noche siguiente nos invitaron a cenar en el piso treinta y cinco de una torre que me daba escalofrío ya al mirarla desde abajo, no les cuento cuando me asomé al balcón y miré hacia abajo. Tengo la impresión que esta ciudad está creciendo sin medida en altura, y de una forma totalmente anárquica y probablemente insensata. Signo de un desarrollo económico seguramente decidido, pero todavía es temprano para entender qué es lo que realmente hay por detrás. Lo que veo, la fachada, son estos enormes y lujosos centros comerciales, que además están vacíos, salvo durante el week-end, y donde en los negocios hay un número impresionante de vendedores que están allí en espera de los clientes. Es una realidad un tanto extraña, casi incomprensible. Y mientras lucho contra la sensación de extrañamiento y el temor de no lograr nunca entender el núcleo de esta realidad, me sorprendo llevando mi mano sobre el corazón e inclinándome ligeramente para agradecerle al muchacho que me indicó donde hacer fotos carnet. Y me reanimo.

 

Claudiaexpat
Jakarta, Indonesia
Noviembre 2014

Traducido del italiano por Rupexpat

Fotos de Claudiaexpat

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