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parrucchiere italiano a jakarta

Ya he hablado de Roberto, el peluquero italiano en Yakarta, en mi artículo “Descubriendo Yakarta” pero quiero volver a hablarles de él con más profundidad porque su salón es verdaderamente un punto de encuentro para la comunidad italiana en Yakarta. La historia de Roberto, además, merece ser contada.

Claudiaexpat
Febrero 2015

 

Cuando llegué por primera vez a Alfons, el salón de belleza que Roberto Lorini administra desde hace diez años, sentí sólo la alegría que me daba poder explicar en mi propia lengua por qué el color que me hizo mi peluquero en Italia no me gustaba y cómo quería que me peinen el cabello. No me demoré mucho en darme cuenta que había llegado a un lugar donde la más antigua y bella tradición de hospitalidad italiana se mezcla con la pasión por otras culturas, creando un lugar en el que se escucha hablar italiano. Inglés, bahasa y quizás un poco de francés, en el cual van y vienen indonesios, italianos, americanos, ingleses, españoles coreanos, portugueses…y muchos más. Para mantener el orden de todo este mar de gente (sobre todo mujeres, aunque Alfons también atiende al público masculino) está él, Roberto, una carga de simpatía, buen humor y comunicación, que pasa de una cliente a la otra, se para a contarte un poco de él, se mueve para controlar el color de la señora del costado, y luego regresa para darte el nombre de un supermercado donde la carne es de muy buena calidad.

La entrada de Alfons

La entrada de Alfons

Roberto comenzó a trabajar jovencísimo, en Milán. Su familia no podía permitirse que continúe sus estudios, y él encontró trabajo en Coppola, en la Plaza San Babila, mientras se formaba como estilista en una escuela nocturna de Milán. Se distingue rápidamente por su fineza en el arte del corte y comienza, así, una brillante carrera que lo mantendrá por quince años en contacto con el jet set milanés. “No me hacía falta absolutamente nada”, cuenta Roberto. “Trabajaba mucho, tenía contacto con personas interesantes, vestía ropa de marca y podía permitirme de todo”. Pero como le pasa a muchos, en el fondo, Roberto no estaba plenamente satisfecho. Y mientras pocos tienen el coraje de dar el paso hacia un cambio radical, Roberto acepta el reto de enfrentarse al mundo exterior. Al principio fueron sólo viajes: Roberto exploró el mundo con su pareja de tantos años y se dejó llevar por la pasión del descubrimiento. Pasión que lo llevaría poco a poco a desembarcar en esta parte del mundo. Es el año 1994, en plena época Suharto. “Fue difícil al inicio”, cuenta Roberto. “No te escondo que he pasado momentos de gran soledad y también de dificultades económicas. Pero a mí el país me había gustado desde el comienzo, en esa época era todo mucho más tranquilo, más relajado, no había el caos que hay ahora, se estaba bien”. Roberto comienza a trabajar como peluquero y se distingue inmediatamente por sus capacidades. Por ejemplo, es el primero en traer a Indonesia la iluminación de cabello, y con la sobriedad profesional que lo caracteriza, se hace conocido poco a poco, tanto en la comunidad italiana como en aquella internacional.

Yo, después del peinado, con Roberto y una amiga encontrada a través de Expatclic

Yo, después del peinado, con Roberto y una amiga encontrada a través de Expatclic

Sostenedor convencido del “rejeki kembali”, una expresión que en lengua indonesiana significa “aquello que das regresa a ti”, Roberto no se amilana y procede a construir, poco a poco, la red de contactos que lo ayuda en los momentos difíciles y que, a su vez, se apoya en él para el corte y peinado perfectos así como también para un consejo, una palabra de aliento en los primeros momentos de llegada o, simplemente, para una risa. Poco a poco, Roberto se convierte en la memoria histórica de la comunidad italiana, vive sus varios momentos, comparte algunas iniciativas, como el libro de recetas internacionales escrito en tres lenguas, italiano, inglés y bahasa, que publica junto a un nutrido grupo de señoras. “Fue lindísimo”, comenta Roberto sonriendo, “Cada uno dio su receta, involucramos también a algunas monjas italianas que han desvelado sus secretos culinarios…y el hecho que el libro fuera traducido en tres lenguas lo ha hecho interesantísimo. Por un periodo lo vendimos como pan caliente, se esparcía la voz y todo el que entraba al negocio lo veía y lo compraba”.

Roberto4Como decía antes, en efecto, el salón de belleza de Roberto es un verdadero punto de encuentro. Yo, que no he sido jamás muy amante de los peluqueros o del manicure, encuentro todas las excusas para ir seguido – quedo ahí con las amigas, paso a saludar, y claro, apenas puedo, también caigo para un lavado y peinado. Roberto trabaja con un muy buen equipo de jóvenes que se alternan el lavado, el secado, el tinte y juntos cumplen con todas las exigencia de su clientela multicultural y se hacen cargo de sus clientes de modo impecable. Donde Roberto no falta nunca un buen café, un riquísimo masaje, o una risa. “Si las cosas me han salido así, se lo debo también a mi equipo”, cuenta Roberto. “Aunque ha sido agotador, y en algunos momentos lo es todavía, cumplir con sus exigencias, estas personas me acompañan desde cuando he empezado a trabajar para Alfons, con una lealtad y una devoción sin igual. Los he seguido, formado pero, sobre todo, he compartido y comparto con ellos los buenos y malos momentos. Es una característica muy típica de la cultura indonesiana, eso de crear relaciones muy fuertes de amistad, y es algo que me ayuda sobre todo en los momentos en los que a veces, regresando en la noche a la casa, me siento un poco solo”. Roberto no tiene una familia que lo acompaña, pero en este grande y contradictorio país ha encontrado un gran y variopinta familia – formada de personas de todo tipo y proveniencia, que cotidianamente se encuentran en su negocio para compartir un poco de sus historias y de sus sentimientos, en un alegre intercambio intelectual y humano, entre un rulero, un cambio de esmalte y un cepillado.

El negocio de Roberto está ubicado en Jl. Panglima Polim 9 No 1, Kebayoran Baru, tel. 021 7220416 (mejor llamar para una cita). ¡Ahí nos vemos! 🙂

 

 

 

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