Home > Vida en el extranjero > Traslados > Psicología del habitar: hablamos con Donatella Caprioglio

Agradecemos sinceramente a nuestra querida amiga Angela Iacobellis que recogió esta interesante entrevista para Expatclic en la que la psicóloga infantil Donatella Caprioglio nos habla sobre la psicología del habitar (esta rama de la psicología no tiene una correspondiente como tal en español así que lo hemos traducido de manera literal). Y muchas otras cosas.

 

Empecemos de forma libre: ¿qué es la Psicología del Habitar?

La psicología del habitar parte de la simple observación de cómo vivimos en nuestros hogares, cómo respondemos al pedido “¿dónde está mi casa?”. Para los expatriados, ciertamente es una pregunta muy fuerte.

psicologia dell'abitareYo también soy nómade, vivo en tres lugares diferentes al mismo tiempo, en Francia, en Veneto y en Puglia. Mi reflexión parte de esta neurosis mía, de este “deambular”, ya que soy psicóloga y psicoterapeuta infantil. Mi “deambular” es uno muy afortunado porque está lleno de conocimientos, lo que me llevó justamente a preguntarme dónde está mi casa. Así empecé a escribir el libro “Nel cuore dell Case“.

La psicología del habitar siempre ha sido de interés para muchos arquitectos porque habla de cuánto el espacio físico de nuestro hogar representa nuestro espacio mental. Cuando entras en la casa de alguien, ves a la persona. Mi experiencia me ha llevado a conocer personas que no viven en su propia casa porque no viven en su deseo, no viven en sí mismas. Por eso he combinado esta reflexión en “habitar / habitarse”.

También he visto la patología del habitar, es decir, las personas que se quedan en casa con cierta indiferencia, o viven mal en sus casas, no tienen hogares funcionales, porque no se escuchan, no escuchan sus deseos. Esto es lamentable, ya que el hogar es una poderosa herramienta de terapia personal. Tanto es así que cuando nos sentimos mal empezamos a limpiar la casa, a ordenar los armarios, a sacar las cosas de más …: en realidad no hacemos más que ordenarnos a nosotros mismos. Por tanto, la casa se beneficia de un orden que es sobre todo interior, la casa es un objeto terapéutico.

Es importante comprender nuestras necesidades para poder elegir un hogar. Especialmente para quienes viajan y se mueven como tú, es mucho más importante que para otros, en el sentido de que la casa debe responder a parámetros que deben agradar.

donatella caprioglioHablas mucho de construcción de identidad. En un camino de vida móvil, ¿qué tipo de identidad puedes construir?

Es una identidad multiétnica. Quienes abrazan esta “identidad de vida” son personas que tienen una mayor apertura mental. Es una identidad que salta a la vista de inmediato. Son personas que han entablado relaciones con otros mundos, tienen un espacio mental amplificado, una identidad que tiene más herramientas para afrontar la vida, lo cual es enriquecedor.

Por eso digo que el hogar es importante, metafóricamente hablando. No se trata tanto de los muros, como al menos de preguntarse si uno se queda en una situación que se corresponda con las propias necesidades, y por tanto preguntarse “qué necesidades tengo”. Muchas personas no se preguntan qué quieren, qué les gusta, sino que es importante no subestimar sus necesidades y que al menos en la casa haya una pregunta: ¿cómo te gustaría tu casa?

Dejar nuestra casa no es una cosa sencilla, emocionalmente hablando.

De hecho, “emocionalmente”, significa que dejaste emociones ahí, fuiste feliz, lloraste en esa casa, y por lo tanto esa casa tiene un alma que es tuya. Siempre recomiendo hacer un ritual de “salida” y un ritual de “llegada”. Un amigo mío, un médico chamán parisino, me lo recomendó cuando una vez no pude entrar en mi casa de Venecia porque estaba vinculada a mi madre, que había muerto. Lo había cambiado todo y él me aconsejó sobre un rito, un ritual.

El ritual es una cosa un poco mágica, y para creerlo hay que ser un poco mágico, como los niños: me dijo que quemara salvia seca y fuera a todas las habitaciones, yo lo creía, porque necesitaba una conexión, también una un poco ‘fantástica’, a pesar de ser una persona muy práctica (o pragmática), y funcionó. El ritual de salir de casa, como que los niños digan “adiós casa”, o que los adultos entren a una casa con una vela para hacerla nuestra. Como el sacerdote que antes bendecía la casa. Los rituales son útiles, sirven.

No es cosa de niños, sino algo muy importante. En la casa dejamos emociones y debemos dejarlas bien. Durante las mudanzas hay los índices más altos de depresión, accidentes, gran fatiga. Mudarse no es algo de lo que reírse, no es solo fatiga física sino mental. Entonces es algo que debe verse.

Dices: “Siempre es una revolución mudarse. Mudarse es una desorientación espacial, una serie de duelos por las coordenadas habituales, los vecinos, las tiendas, los viajes, que se convierten en un cansancio que supera con creces el esfuerzo físico. (pág. 66) ¿Te gustaría compartir una pequeña reflexión sobre la mudanza?

Es precisamente una transformación psicológica que luego se convierte en espacio, fatiga física, es la pérdida de olores, sobre todo de caminos, rostros, personas… Hay una geografía que se cambia: una geografía olfativa, relativa al espacio, una topografía. Muchas cosas cambian en una mudanza, por eso hay que aceptar este momento de bajón, es como un duelo, que también te puede afectar si no sabemos que es un momento difícil. Los sentimientos de ira y pérdida también pueden proyectarse en el nuevo hogar cuando en realidad es normal estar de luto y sentir un dolor, que debe poder expresarse. Como dije, mudarse es una de las mayores fuentes de fatiga y depresión.

En tu libro te centras en el “reconocimiento de la belleza”. ¿Cómo se puede buscar la belleza en los lugares en los que vivimos?

Creo que la belleza es siempre muy subjetiva, pero existen cánones de belleza generales. Una ciudad que ha conservado su historia es siempre bella, porque no se traiciona, es como una anciana que se ha mantenido ella misma y es bella. Las casas son los rostros de un país, los rostros internos y externos de un país, el rostro de un pueblo, cuentan su historia, cómo se ha estructurado la vida de ese lugar. Reflexionar sobre la belleza también significa tratar de entender por qué nos gusta o no nos gusta un lugar. Quizás un lugar que no apreciamos a primera vista nos enamora unos años después. Lo que importa es la proyección de nuestros ojos, lo que proyectamos en ese lugar. Todo depende de la forma en que vivamos nuestro mundo interior y en consecuencia lo proyectemos al exterior.

¿Qué te gustaría preguntar a las mujeres expatriadas?

¿Qué es la casa para ti?

 

Entrevista Realizada por Angela Iacobellis
Traducida del italiano por Mociexpat

Octubre 2020
Foto principal: Karia Shea su Unsplash
Las otras: ©DonatellaCaprioglio e ©Expatclic
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