Home > Familia y Expatrio > Parejas > El corazón roto en tierras lejanas: separarse cuando se vive en el extranjero

No tenemos palabras para agradecer a Magdalena, psicóloga y Life Coach en el Bay Area, California, por este testimonio tan conmovedor y profundo, y por supuesto por el análisis y el asesoramiento que ofrece para esta etapa de la vida de pareja, que en el extranjero puede ser aún más complicada. Si quieren conocer mejor a Magdalena, pueden visitar su hermoso sitio web y leer su libro (en francés). Muchas gracias, Magdalena.

 

esteroDespués de haber vivido la situación de sentirme cultural, lingüística, profesional y socialmente desplazada cuando me vine a vivir al extranjero, aquí me encuentro frente a una nueva transformación, que esta vez una que afecta a mi funcionamiento familiar, conyugal y sentimental. La expatriación por el trabajo de mi esposo ha cambiado todo mi mundo externo (aunque, en consecuencia, mi identidad ha sido también tocada). La separación pedida por mi esposo ha sacudido toda mi vida interna (aunque las ondas del choque hayan afectado también las relaciones sociales).

Tuve que reconstruir mi mundo exterior, y ahora enfrento la limpieza de mi mundo interior. Me siento extranjera de nuevo, pero esta vez en mi propia existencia. El cotidiano ha vuelto a ser raro y es necesario reconstruir de nuevo y volver a crear una rutina de vida familiar, mientras me siento no más que la mitad de una pareja, amputada de lo que me completó durante dieciséis años.

Habiendo perdido todos los puntos de referencia y equilibrio, ¿cómo puedo encontrar de nuevo una estabilidad? ¿Cómo nos reconstruimos cuando el futuro es angustiante, el presente la búsqueda de significado y el pasado una ilusión? ¿Dónde reconstruir cuando ya no tienes un hogar y la familia está fragmentada?

El proceso de separación en cuatro etapas

Cada separación es un tsunami emocional del cual es necesario recuperarse. Clásicamente es un proceso psíquico que se traza en cuatro etapas: decisión, choque emocional, convalecencia y un nuevo futuro.

La decisión

Sea que la decisión se tome después de varios años de insatisfacción o después de un evento inesperado, por lo general, por un lado hay el que decide romper, y por el otro, el que sufre esta decisión.

El que la toma tiende a ponerse rígido para no dudar y no sucumbir bajo el peso de la culpa debido al hecho de que toda la familia está destrozada. Al mismo tiempo, siente alivio y una sensación de liberación al recuperar el control de sus elecciones.

Por otro lado, aquel que es dejado ve escapar toda su vida, pierde el control de su existencia y esto puede conducir a un verdadero sufrimiento psíquico.

El choque emocional

Entre una negación emocional para protegerse o un flujo de emociones negativas que abruman completamente a la persona, hay una pérdida de vínculos con el mundo interno de uno. El sufrimiento puede ser tan devastador como para llevar a la depresión, con el despertar de viejos traumas vinculados a la angustia de la separación o la muerte. El significado de la vida se desafía. Entre la decepción, la ira, la culpa, la tristeza, la sensación de vacío y la ausencia física, debemos aprender a vivir de nuevo con la ausencia del otro. El período que nos espera es de supervivencia.

Convalecencia

Después sigue un período de desintoxicación, con la necesidad de volver a aprender a vivir sin el otro. Estar solo permite una mayor libertad y la posibilidad de encontrarse sin compromisos. Pero estar solo también significa sufrir de aislamiento, falta de apoyo y compañía. En este momento, debemos asumir una posición de la mitad de una pareja en el medio de otros que en su mayoría están acoplados. Debemos procesar el duelo de aquellos que aún están vivos pero cuyo amor está muerto. Este es el momento de mayor inversión.

Un nuevo futuro

Después de un rato, el tiempo amortigua la desesperación. Algunos se sienten incluso crecidos después de esta prueba. Habiendo mostrado resistencia, ahora se consideran más fuertes y más en armonía consigo mismos. Los esfuerzos en ese momento apuntan a un futuro que ya no asusta y se redefine con esperanza. Después de poder encontrarse nuevamente, uno también puede pensar en una nueva relación.

Cuando la separación tiene lugar en la expatriación

Además de este complejo proceso psicológico, existen dificultades adicionales en la expatriación, que también incluyen aspectos legales, financieros, familiares y sociales.

A nivel legal, dependiendo de la visa y los permisos de trabajo, puede ser imposible trabajar en el país donde uno vive. Al mismo tiempo, puede ser difícil regresar al país de origen para no correr el riesgo de perder la custodia de los niños.

A menudo no conocemos las leyes del país en el que vivimos, y esto hace que los procedimientos de divorcio sean más complejos, con una sensación de pérdida de control sobre las decisiones.

Financieramente, cuando el cónyuge ha abandonado su carrera para seguir a la familia en el extranjero, puede ser difícil encontrar un trabajo que coincida con sus calificaciones y tener un salario adecuado. Las contribuciones pagadas suelen ser apenas suficientes para permitir una autonomía real.

A menudo ocurre que las parejas que se separan permanecen bajo el mismo techo, y esto causa muchas dificultades psicológicas y familiares, y evita la reconstrucción de una nueva vida. Otros eligen la opción temporal de «anidar», es decir, la custodia alternativa de los niños en el mismo hogar familiar, una solución que les permite a los niños mantener su habitación y su escuela, mientras que los padres se alternan en un alojamiento externo.

A nivel social, la red de amistades también se ve sacudida por la separación. La destrucción de la pareja cambia todas las dinámicas tanto a nivel privado como público. Los amigos se convierten rápidamente en sustitutos de la familia extendida, algunos juegan un papel fundamental de apoyo y ayuda mutua en tiempos de agitación.

Sin embargo, puede suceder que ocurran cambios a nivel de la red de amistades, lo que implica la necesidad de recrear un círculo con aquellos que han experimentado la misma experiencia.

Christophe Faure habla de «impresión desagradable de ser la quinta rueda del carro. Uno ya no en la misma longitud de onda con las actividades y preocupaciones de las parejas de amigos: ellos hablan de sus próximas vacaciones o de la casa que piensan en construir, mientras nosotros estamos hablando de custodia alterna de niños, preocupaciones financieras o soledad (…) Es la experiencia desconcertante de una transición entre dos mundos «. (La traducción es nuestra).

Esta transición entre dos mundos es algo muy familiar cuando se vive en el extranjero. Y aquí vienen las preguntas sobre el lugar donde vives: ¿te quedas o te vas? Y si te vas, ¿a dónde? Cuando los niños están arraigados en el nuevo país de acogida, o cuando han abandonado su país de origen durante mucho tiempo, sentirse apátridas confunde las ideas sobre dónde es mejor reconstruir una vida.

Cuando uno de los cónyuges decide irse del país, la célula familiar se encuentra separada no solo a nivel de diferentes casas, sino también de países o incluso de continentes. Los problemas a nivel de identidad también resurgen: ¿en qué nos hemos convertido? ¿Cómo hacer para poder ser autosuficiente y cómo construir una actividad profesional? ¿En qué puntos fuertes podemos apoyarnos para recuperarnos y volver a sentirnos seductores?

La separación en la expatriación nos recuerda a muchas separaciones ya vividas. Hemos dejado el país, perdido una unidad familiar clásica, renunciado a la pareja y a la presencia de un cónyuge, y al final del proceso también tenemos que dejar de lado lo que creíamos ser, y que en el mejor de los casos se ha convertido en un individuo más emancipado y resistente.

Después de invertir en un nuevo mundo y en un nuevo país, es en la relación consigo mismo, con su propia fuerza, con su coraje y determinación que tenemos que confiar para ser capaces una vez más de iniciar una vida en estas nuevas condiciones.

Magdalena Zilveti Chaland
San Francisco, Bay Area
Octubre 2015
Traducido del francés por Claudiaexpat

 

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