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a positive transition

Laure-Anne, francesa, tiene 22 años, estudia en Paris, en el IRIS (Instituto de Relaciones Estratégicas Internacionales). Tiene una licenciatura breve en derecho y lenguas y comenzó a estudiar árabe este año. Como explica en este artículo, Laure-Anne vivió en diferentes países desde su más tierna edad. Es interesante leer como su experiencia de vida la fue formando positivamente. Gracias Laure-Anne, y felicitaciones por tu entusiasmo!

 

Viví en Sana’a (Yemen), pero era un bebé y no recuerdo nada, luego nos mudamos a Los Ángeles (USA) por cuatro años. Luego fue la periferia de Paris por tres años, Johannesburgo ( África del Sud) por otros tres años, Rabat ( Marruecos) todavía por otros tres, un breve retorno a Francia , a Nantes por tres años, y luego un año en Frankfurt, Alemania. Si tuviese que elegir no sabría decir cuál es el país que más me gustó, pienso que  las experiencias se viven de forma diferente de acuerdo a la edad. De todos modos todos los países en los que he vivido me enseñaron algo, un modo de vivir siempre diferente, pero siempre sorprendente. Adoré todos los años pasados en el exterior, independientemente de cual fuese el país.

Cuando llegué a mi último año del liceo estaba un poco confundida sobre lo que quería hacer. Solo sabía que al final de mis estudios quería pasar el concurso  para ingresar al Ministerio de Asuntos Exteriores y Europeos. Por un tiempo consideré realizar el concurso para entrar en Ciencias Políticas, pero preferí elegir una facultad  para descubrir la “verdadera” vida de estudiante  (en Francia hay diferencias entre las universidades tradicionales, y algunas facultades, entre las cuales Ciencias Políticas, o las consideradas “Grandes Escuelas”, ndt). Seguí los consejos de mi hermano y de mis padres, y entonces estudié para tener una doble licenciatura breve, en derecho y lenguas (inglés y español) en Grenoble. Para mí era fundamental continuar  estudiando lenguas: el inglés era una gran parte de mi vida  y de mi “herencia” de los años que pasé viajando. Al final de la licencia tenía claro que no iba a poder quedarme un año más en Francia. Estaba, y lo estoy todavía, habituada a vivir en un país por tres años y después partir.  Ya había cumplido mis tres años en Francia y por lo tanto debía partir, de ahí mi elección del Erasmus en España.

Ahora estudio Relaciones Internacionales en Paris, en el IRIS, para volver a partir hacia el exterior en dos años, espero a América Latina, Oceanía o Medio Oriente.

Debo admitir que al inicio no fue fácil dejar a mi familia. Cada vez que me mudaba, estaba acostumbrada a hacerme acompañar por mis padres y mis hermanos, por lo tanto llegar sola a una ciudad  como Grenoble no fue simple. No podía contar con nadie más que conmigo misma.

Lo más complicado fue tener que afrontar una clase en la cual todos tenían ya amigos de larga data: casi todos habían nacido y crecido en Grenoble. Fue la primera vez en mi vida que me costó integrarme: al inicio tal vez inspiraba algo de temor en los demás, nunca me había quedado demasiado tiempo en un solo lugar y algún estudiante probablemente pensaba que yo me jactaba de eso, que consideraba que ellos no sabían nada de la vida, mientras en realidad era yo quien no sabía nada de la vida de un francés.

Pero si la vida en el exterior me enseñó algo fue a adaptarme, por lo tanto fui a hablar con quién me pareció en la clase el más abierto e intenté integrarme a la masa, sin hacerme notar.

Esto duró solo el primer año, al final partí hacia Londres para hacer un stage, sin conocer a nadie, sin saber siquiera donde me iba a alojar.  Después partí para mi Erasmus en España con mi mochila al hombro: 24 horas de tren, llegar a una ciudad donde no conocía a nadie (no hablaba ni tres palabras seguidas de español). En menos de dos horas ya estaba en la ciudad con mis compañeros de departamento y a la noche descubría la vida estudiantil valenciana. Mi experiencia pasada ahora no me sirve demasiado cuando voy al exterior porque todos se encuentran en mi misma situación y todos experimentan la alegría de vivir algo nuevo y de partir a la aventura!!!

LaureAnne2

El hecho de haberme mudado tanto durante mi infancia me servirá siempre, pero en cierto sentido también puede ser una especie de condena: no logro estar en un solo lugar. En estos momentos estoy tratando de organizar una serie de viajes, para ir a Montenegro, o a Argentina. Y comienzo también a preparar mi viaje por el mundo, que quiero hacer al fin de mis estudios y antes de pasar el concurso.

Lo admito, tengo el frenesí del  vagabundear! Espero que siempre sea así, no quiero pasar mi vida en Francia. Quiero pasar el concurso para el Ministerio de Asuntos Exteriores y Europeos, ser una diplomática como mi padre y pasar la vida viajando. Si pudiese hacer una sola cosa en mi vida, seria seguramente viajar lo máximo posible!

Laure-Anne
Paris, Francia
Enero 2014

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