Home > Familia y Expatrio > Niños > Vivir en cinco idiomas: le historia de Ambra

Ambra es una amiga muy querida de Expatclic. En este emocionante artículo nos cuenta cómo es vivir en cinco idiomas … les dejamos descubrir cuáles y cómo Ambra se organizó (o no se organizó 😊). ¡Gracias Ambra!

 

El bilingüismo y el plurilingüismo son conceptos frecuentes en nuestro mundo global. Si os paráis un momento a pensar cuántas personas bilingües o multilingües conocéis, seguro que os acordaréis de más de una. Las familias que se enfrentan a esta situación son ciertamente muchas.

Nuestro caso es de vivir cada día en cinco idiomas diferentes: italiano, español, esloveno, alemán e inglés. Yo nací en Italia, pero crecí en España, así que, aunque no tengo nacionalidad española, me siento italo-española. Mi marido es esloveno, de un pequeño pueblo que está justo después de la frontera con Italia, y nació en un país, Yugoslavia, que era una verdadera mezcla de culturas, pero que ya no existe.

Con este trasfondo cultural, cuando nació en Madrid nuestro primer hijo, Karlo, apenas hablamos de qué enfoque adoptar con los idiomas. Nos dejamos llevar, sin pensar mucho en lo que habría sido mejor hacer. Mi instinto siempre me ha llevado a hablar en italiano tanto a mi marido (que también habla muy bien español) como a mi hijo, ya que para mí el italiano siempre ha sido el idioma de la familia, a diferencia del español, que lo asocio más a los amigos y a los contextos de trabajo. A mi marido, por su parte, le resulta más espontáneo hablar con nuestro hijo en esloveno y, por lo tanto, el trilingüismo siempre ha sido para nosotros lo normal.

 

Todo cambió cuando nos mudamos a Múnich y el alemán entró en casa, junto con el inglés, ya que mi marido y yo hablamos poco alemán y por lo tanto las conversaciones con los alemanes son casi siempre en inglés. ¿Qué hacer? En ese momento, decidimos estructurar nuestra rutina para que hubiera algo de espacio para todos los idiomas, y tratar de asegurarnos de que nuestro hijo no perdiera este enorme regalo que la vida le dio.

Al llegar a Alemania, por lo tanto, mantuvimos el italiano como el idioma del “hogar”, junto con el esloveno.  Pero inscribimos a nuestro hijo a una guardería hispano-alemana, para que pudiera aprender estos idiomas fuera de casa. Por supuesto, a veces en casa hemos hablado o leído algunos libros en español, pero siempre hemos tratado de mantener estos hábitos. En cambio, a pesar de que tenemos libros infantiles en inglés, decidimos no leérselos, precisamente para evitar la confusión de un quinto idioma.

Una vez más, sin embargo, se produjeron cambios. Con la llegada del Covid y los diversos confinamientos, nuestra “organización de idiomas” saltó. Traté de reforzar el español de Karlo -difícil ya que ahora ya está acostumbrado a hablarme en italiano- y decidimos ponerle dibujos animados en alemán.  ¡Pero nos sorprendió pidiendo verlos en inglés!

Ahora que Karlo tiene cuatro años, que Marko también ha llegado a nuestras vidas, que ha habido una pandemia (y que todavía sigue) y que hemos tenido tantas experiencias diferentes en los últimos años, he llegado a la conclusión de que es difícil “organizar” los idiomas. A pesar de nuestros esfuerzos en la aplicación de métodos, al final preferimos dejarnos llevar y es la manera en la que nuestros hijos están aprendiendo las diferentes lenguas.

 

Lo único a lo que todavía prestamos mucha atención son los libros. Desde su nacimiento, hemos tratado de leer a nuestros hijos en italiano, español y esloveno y poco apoco hemos creado una hermosa biblioteca multilingüistica. También tratamos de elegir los títulos cuidadosamente, porque a los niños los libros no sólo enseñan un idioma, sino también los hacen crecer, aprender cosas nuevas y ¡también les permiten volar con la fantasía!

En cualquier caso, excluyendo los libros, simplemente seguimos nuestro instinto y, por ahora, los resultados parecen muy satisfactorios. Tal vez nuestros hijos no serán perfectamente bilingües en ningún idioma, tal vez tendrán acentos “extraños”, pero lo que es seguro es que siempre podrán utilizar esos idiomas para comunicarse. Y al final eso es lo más importante, ya que como dijo Nelson Mandela: “Si hablas a una persona en un idioma que entiende, las palabras irán a su cabeza. Si le hablas en su propio idioma, las palabras irán a su corazón”.

Ambra Canale
Monaco de Baviera, Alemania
Marzo 2021
Fotos @AmbraCanale
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Silvia Korenblum
Silvia Korenblum
2 months ago

Gracias Por tu articulo y compartir tu experiencia, el acento no sera un problema y va a depender mucho del oido musical que tengan , probablemente hablen el italiano con el acento de su madre,el esloveno con el acento de su padre y el aleman con el de sus amigos u maestros, beso