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madre lavoratrice

En este lindo artículo Claudia, italiana, comparte la historia de su traslado de Ginebra a Bangkok, y también otro cambio, mucho más importante: lo de trabajadora a madre full time. Gracias, Claudia.

Gracias a Marina Cavazza para la foto, que forma parte de la eerie Portrait of a (Working) Mother

Traducido del inglés por Rupexpat

Fue muy duro limpiar mi escritorio, preparar los papeles para entregar y decir adiós a mis colegas. Al mismo tiempo, estaba ansiosa por subirme al primer avión para reunirme con mi familia a 10000 km de distancia. El inusual arreglo para viajar que duró seis meses había sido demasiado agotador psicológicamente, físicamente y económicamente… En pocas palabras un gran error para todos.

Así que tomé una licencia especial en mi trabajo, sin sueldo por un año (dos ahora)… Después de haber trabajado 15 años, despertarte y encontrar que tu marido e hijos se fueron a hacer sus actividades y tú te quedaste en casa es un poco duro, para decir lo mínimo… y si a esto le sumas el hecho de estar lejos de tus amigos y de tu familia todo parece todavía más dramático.

Al principio, iba al gimnasio, a tomar un café con alguna de las mamás de los compañeros de la escuela de mis hijos y navegaba mucho por internet y si, debo confesar que aún chequeaba mis e-mails profesionales. Tenía mucho tiempo disponible, podía haber hecho cualquier cosa que hubiese querido y no obstante me sentía cansada y sin motivación para hacer nada. Siempre me gustó viajar y sin embargo no tenía interés en mi nuevo lugar lleno de sitios interesantes para visitar.

Los días pasaban muy lentamente: iba a buscar a los chicos, pasaba las tardes con ellos, mi esposo llegaba a casa, cenábamos y otro día llegaba…

No sé qué fue lo que hizo clic a un cierto punto: cansancio, aburrimiento, o solo estar harta de estar triste por haber perdido mi identidad profesional…Lo que recuerdo claramente es que me encontré en un taxi con una de las madres de la escuela de los chicos para reunirnos con un grupo de voluntarias que trabajaban en un asilo de niños necesitados en las afueras de la ciudad. Me encontré en poco tiempo ocupada y estaba agradecida de tener esa experiencia semanal para poder llevar algo de alegría a esos chicos mucho menos afortunados que los míos.

Aproximadamente al mismo tiempo me inscribí en un curso para maestras del Montessori para niños de 3 a 6 años. Mis hijos habían ido a la escuela Montessori y realmente pude ver cómo esto los ayudó a integrarse con confianza y madurez en los diferentes sistemas escolares. Quería aprender más sobre esto y eventualmente aplicarlo en casa con mi hija más pequeña que no había asistido a una escuela Montessori. Esta actividad llenó otros dos días de mi semana.

Ambas experiencias me ayudaron a recrear un círculo de amigos y agregaron un objetivo a mi vida cotidiana. Y adivinen qué? Comencé a apreciar más mi nueva vida. No solamente la acepté como una oportunidad para hacer cosas que nunca hubiese tenido tiempo de hacer, sino que además estaba más feliz al sentir que todavía estaba haciendo cosas acordes a mis valores y a mi identidad personal.
Lo que comenzó como una gran amenaza para mi carrera profesional e identidad se transformó en una oportunidad de oro para mi vida familiar y personal. De hecho, quedó comprobado que el horrible pensamiento de ser una madre en casa y una esposa expat era un estereotipo ya que realmente en ambos casos se pueden tener una intensa y enriquecedora vida aun sin llevar ni un centavo a casa. Y sus vidas pueden ser tan comprometidas como lo había sido mi anterior vida laboral, sino más.

Así me di cuenta lo privilegiada que era al tener esta posibilidad de experimentar un año (ahora dos) fuera de mi vida anterior. Pero la historia no termina acá…
Tener tiempo para mí y para reflexionar me llevó a preguntarme qué me gustaba y qué no me gustaba de mi previa vida laboral y personal y no solamente descubrí más cosas sobre mí misma sino que también hice cosas para prepararme a volver a mi vida anterior o, más en general, para aventurarme en el viaje de mi vida con más levedad y ojala con menos decisiones dolorosas que tomar.

También decidí que debía compartir esto para ayudar a quien haya estado o esté en la misma situación de tener que decidir entre el trabajo y la familia.

Resumiendo:
– Permítete a ti misma el tiempo para sanarte: está bien no estar bien.
– Sé positiva: mira las oportunidades y no las amenazas.
– Deja de juzgar: los estereotipos tienen un impacto negativo en tus accciones
– Sigue tus instintos e intuiciones pero permite que otros te guien/ayuden
– No tengas miedo de disfrutar y de hacer cosas por el mero placer de hacerlas.

También recomiendo tener un coach pero podría ser acusada de no ser imparcial porque yo misma comencé un curso para ser coach.
Si vuelvo a mi trabajo, es probable que no me den la promoción que antes esperaba pero tengo una buena vida y pienso que cuando vuelva a mi vida de antes tendré una vida más equilibrada…aunque a veces me pregunto si es que alguna vez volveré!!!!

Claudia
Bangkok, Tailandia
Enero 2015

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