Home > Vida en el extranjero > Trabajo en el extranjero > Marcela Burgos, pintora argentina radicada en Colombia

Marcela Burgos es una pintora argentina que vive en Bogotá. Personalidad intensa, artista completa, mujer valiente y creativa, en esta entrevista realizada por Claudiaexpat, Marcela nos cuenta su trayectoria y su vida de artista en su país y en el extranjero. ¡Gracias Marcela!

 

Marcela, cómo llegaste a vivir en Bogotá?

Vine a Bogotá por primera vez en el 2002 invitada por Arte y Hobby, la academia más antigua y grande de Bogotá. Dicté unos seminarios de pintura y me fue tan bien que me invitaron a regresar y dictar tres seminarios más. Conocí a Gladis de Puentes y Juan Manuel Puentes en Charlotte, Carolina del Norte, durante un congreso de arte y fue en esa ocasión que me invitaron. Regresé y me quedé casi tres meses, Bogotá me fascinó. La tercera vez que regresé, en febrero de 2003 invitada por unos futuros socios, viajé con mi esposo y mis dos hijitos, Nicolás y Ailen, con el fin de establecer una academia y fundación de arte decorativo para realizar eventos culturales. Eso no resultó y después de algunas aventuras, (algunas muy desagradables con gente deshonesta) con mi esposo Eduardo “Lalo” nos afianzamos en Bogotá.

Cabe aclarar, y esto lo saben las personas que emigraron como nosotros, que cuando uno es extranjero siempre “juega de visitante” como en el fútbol, y hasta que se conoce las costumbres y la idiosincrasia de un pueblo se paga el famoso “derecho de piso”.

En este momento Lalo gerencia la parte comercial de una empresa de ingeniería y telecomunicaciones. En cuanto a mí, sigo pintando y editando revistas de arte. A uno, el arte lo sigue a todas partes y por arte de magia siempre produce moneditas de la nada. Nunca me faltó nada gracias al arte.

Te formaste en Buenos Aires?

Si, algo por allí y algo por acullá. Mi madre habrá visto algo de artista en mí pues cuando tenía cinco o seis años me mandaba a cursos de cerámica y dibujo. Mi padrino y mi abuelita paterna también eran pintores. Estudié con una maestra de Bellas Artes a los 15 años y luego mi padre me regaló un estudio en la Escuela Panamericana de Arte y Diseño de Buenos Aires. Comencé a dictar clases a los 22 años y hasta hoy sigo. Con Lalo tuvimos una academia y almacén artístico en Buenos Aires por dies años y nos fue realmente muy bien. Teníamos alrededor de 300 alumnos por año entre el 1993 y 1997, venia un río de gente a estudiar…

 Que pasó con la academia cuando se fueron?

En el 2001 la cerramos pues Argentina cayó en quiebra y no había manera de seguir manteniendo un negocio que no era de primera necesidad, cuando en esos momentos la crisis nos llevó a no tener ni para hacer mercado. La gente no tenía dinero físico y se trabajaba con el trueque. Trabajaba en mi casa, convertí mi sala en un taller y allí seguí hasta que la situación fue cambiando a paso lento y duro.

Debe haber sido terrible a esa altura…

Si, realmente. Yo tenia alumnas que venían a estudiar trocando clases por materiales, huevos, tortas, horas de planchado o limpieza de mi casa. Pero también fue una experiencia enriquecedora, depende cómo se lo mire. Las crisis muestran los lados oscuros de las personas, es allí donde descubres que hay muchos diamantes en bruto. Yo me fui en enero del 2003 y la economía no había mejorado mucho. Ahora podríamos decir que Argentina está un poquito mejor. Entre el 2000 y nuestra partida, el éxodo de argentinos hacia otros países era impresionante, los aviones se iban llenos, volvían vacíos.
Es que estar allí en ese momento era aterrador, saqueaban los supermercados rompiendo todo, había vandalismo y mucha inseguridad, no había plata circulando, sólo trueque a través de unos bonos llamados “créditos” que eran como plata. Las tarjetas de crédito no servían, no había chequeras, los bancos se atrincheraron con maderas y chapas como esperando una guerra, nada relacionado con el sistema financiero funcionaba, estábamos congelados…

Tu eres creadora de un evento artístico muy importante que se desarrolla en Bogotá, cuéntame como surgió la idea y cómo funciona la cosa.

Antes de cumplir el año viviendo aquí, con Lalo vimos que no había un congreso de arte y este nicho vacío llamó nuestra atención. En noviembre de 2003 decidimos realizar el primer congreso de arte decorativo de Colombia. En octubre de 2004 se realizó en el Hotel La Fontana con visitantes de Ecuador, Perú, Venezuela, Honduras, Paraguay, Argentina, Uruguay y USA. Fuimos los primeros en organizar un Encuentro Internacional de Artistas Decorativos en Colombia, y eso lastimosamente despertó envidia de la grande. Es muy triste la reacción de ciertas personas del ambiente, fue muy desagradable, molestaban con el departamento de migraciones y circularon una carta anónima por e-mail en la cual nos injuriaron y humillaron… fue horrible, pero igual salimos adelante, realizamos el evento y fue un éxito.

Este año se realiza por tercera vez. La gente que nos conoce, las empresas, los profesores y los alumnos que vinieron a las otras dos, nos apoyan y les encanta el evento, les gusta como está organizado, los maestros que traemos y las actividades que hay. El encuentro dura cuatro días. Tiene varias actividades artísticas que se desarrollan simultáneamente, o sea que hay cosas muy interesantes para todos los gustos. Por un lado hay un centro de exposición y ventas en el cual las empresas hacen demostraciones todo el tiempo, ponen pintores y artesanos a trabajar sus productos, se puede aprender de todo, actualizarse, instruirse e informarse, hay compras, sorteos y contactos muy enriquecedores.

El Encuentro es verdaderamente una valiosa herramienta dentro del campo del mercadeo, abre nuevos escenarios para todos, es una experiencia inolvidable y sobre todo una magnífica oportunidad para hacer más y mejores negocios.

¿Quién puede participar? ¿Hay requisitos particulares para inscribirse? ¿Hasta cuándo están abiertas las inscripciones?

Las inscripciones estarán abiertas hasta que se llenen los cupos para cada clase que son 30 personas. Cada seminario requiere conocimientos mínimos, pues el de principiantes es básico y el de técnicas de Michelangelo es para intermedios y avanza dos.

Como te sientes viviendo en Colombia?

Colombia es verdaderamente preciosa, la gente del interior es divina y el clima me encanta, pero no tuvimos la mejor de las experiencias aquí. Hay muchos celos en el ambiente artístico, pero se van limando convención tras convención. De todas formas estoy feliz porque hicimos cosas importantes para la industria artística nacional que nos gratificaron mucho.
Un factor determinante para el crecimiento del arte es el dinero que pueda invertir el estado en la cultura, pero es obvio que aquí se necesita para solventar otras prioridades, al arte casi no cuenta, no es lo más importante, hay mucho por hacer y hablamos de necesidades básicas para los ciudadanos.
La mayoría de los eventos culturales son realizados por particulares y organizaciones privadas y muchas lo hacen “a pulmón”, tal como sucede con el Festival del Teatro.
Es difícil conseguir que te ayuden, yo vengo tres años solicitando al Instituto de Cultura y Turismo que me apoye… y nada. Igualmente conseguimos el apoyo de las Embajada de la República Argentina y de Uruguay, que declararon el evento de interés cultural, las aerolíneas y agencias de viajes como también algunas Editoriales culturales.

Qué hay del arte cuando vivías en Argentina?

En cuanto a mi interés por el arte, bromeando podría decirte que nací con un pincel en la mano. Mis padres debían limpiar regularmente la pared que lindaba con mi cuna, pues los garabatos con crayones de colores decoraron mi cuarto hasta mis 6 ó 7 años de edad.
Estudié medicina veterinaria en la Universidad de Buenos Aires y realmente siempre se manifestó esa veta artística en mi vida; hasta para dibujar la anatomía más pequeña me la pasaba horas con el lápiz tratando de dar realismo a mis dibujos. Mis apuntes eran fotocopiados por toda la clase…
(risas)
A pesar de la carrera que había elegido, descubrí la pintura decorativa por casualidad en 1990 a través del Baurnmalerei, pintura decorativa alemana y evidentemente me enamoré, como dice mi maestra Cheri Rol, “It was love at first brush stroke”. Desde ese día no me separé más de la pintura decorativa.

Luego tomé muchos cursos de perfeccionamiento durante los últimos 11 años en USA, viajé a actualizarme y también a enseñar. “Pinté”, mi primer libro de Pintura decorativa publicado en el año 2002, se imprimió en Minnesota. Luego imprimí varias revistas de arte y manualidades. Trabajé en TV en programas de arte y participé de muchas exposiciones y actividades artísticas y educativas con fundaciones sin ánimo de lucro.

Disfruto tanto de la pintura que me parece raro lucrar con ella. Muchas veces cuando enseño me deleito tanto pintando con mis alumnos que me da pena hasta cobrarles. Pero…los artistas también comemos… me decía un maestro en mis principios. Y otro dicho que me viene a la mente, de mi querido maestro alemán Karl-Heinz Meschbach y que por cierto me gusta porque tiene mucha razón… “los artistas debemos conservar muy bien lo ganado en tiempos buenos por que hoy comemos gallina, pero mañana las plumas”.

Temas para el futuro…

Mi esposo y mis hijos tienen nacionalidad española, aprovechando esto me gustaría realmente ir a vivir a Barcelona, junto a mis otros amigos pintores, allá se respira el arte. Me gustaría tener un Atelier con galería, vender obras, estudiar, visitar museos y ciudades con el arte en sus calles.

Qué es el arte para ti?

No sólo es una forma de vida. No podría vivir sin mis pinceles. Si tuviera el tiempo me la pasaría pintando todo el día. Tomo la pintura como un alimento para el alma, como un don para compartir totalmente, sin quedarse con nada.

Cuando se enseña se debe quedar uno “vacío” del conocimiento que se da, para poder “llenarse” del placer que se siente al saber que enseñando has tocado una vida para siempre.

Cuando se pinta, se debe pintar desde lo más profundo de tu ser, allí donde ningún ser humano sabe lo que esconde su esencia… entonces tus obras se convierten en hijos, que se esparcen por el mundo. Esa es una maravillosa forma de trascender. Tus hijos y nietos las verán cuando tú ya no estés, las mirarán y te recordarán con amor.

Marcela, suerte con tus pinceles y pinta desde lo más profundo de tu corazón!

 

Entrevista realizada por Claudia Landini (Claudiaexpat)
Octubre 2006
Foto: Pixabay
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