Home > Testimonios > De vuelta a casa: Casi una expatriada en mi propio país – Parte III

Es un placer y un honor seguir el proceso de adaptación de Mociexpat en su propio país.

 

La calma después de la tormenta

Hace muchísimo que no escribía nada para Expatclic. Demasiado diría yo. En algún momento dejé de escribir porque no sabía qué decir. O porque lo que quizás hubiera podido o querido decir en verdad no aportaba mucho a nadie más que a mí. Era más un desahogarme que un compartir y, aunque soy una fiel creyente que el contar nuestras penurias puede también ayudar a otros a no sentirse tan solos, mi forma de escribir no estaba siendo muy positiva.

…la verdad es que ser mamá de mis dos hijas era lo que me hacía más feliz y me traía más alegrías en un momento de tanta tristeza.

Pero bueno, acá estamos finalmente de vuelta, optimista como (casi) siempre y lista para contarles mis aventuras. La última vez que escribí les contaba de mi experiencia como “local expat”, es decir, mi experiencia regresando a mi país natal pero sintiéndome expatriada. Los dos artículos previos pueden encontrarlos aquí y a aquí.

Desde ese último artículo ha pasado mucho. Principalmente, la muerte repentina de mi papá, mientras estaba de vacaciones justamente en Italia. Seguro este tema ameritará otro artículo en algún momento, pero se imaginarán que movió todo mi mundo. Pero no sólo eso pasó, hubo momentos difíciles de pareja y personales, cosas que no me habían pasado antes o, al menos, no con esa intensidad. Pero lo bueno es que, como toda crisis, esta también trajo a la luz oportunidades. Oportunidades de revisitar muchos temas, de mirarse más hacia adentro, de cuestionar y de hacer cosas que antes nunca había hecho. Y que me abrieron nuevas ventanas hacia la vida.

país

Ya, desde el inicio de mi periodo en Lima, las cosas habían sido complicadas. A pesar de saber que volver no sería fácil, había sido menos fácil de lo previsto. Una serie de expectativas no cumplidas desencadenaron una serie de comportamientos, reacciones y actitudes negativas que no hicieron más que empeorar las cosas. Lo más difícil ha sido, de lejos, mantener el equilibrio como pareja (y hasta como familia) después de todos estos cambios.

Lo de mi papá me afectó mucho a MI y, definitivamente, le puso una gran pausa a MI vida, a MIS planes, a MI como persona. No tanto a mi rol como mamá o esposa, pero si a mi y a todos mis proyectos. Me descarriló de todo lo que había logrado avanzar, simplemente tuve que parar. La verdad es que todas las dificultades por las que estaba pasando no tenían que ver en lo absoluto con esa pérdida, solo que la partida de mi papá ocurrió en un momento de por si complicado y no ayudó en nada a que pudiera mantenerme ocupada durante la tormenta.

paísDurante este periodo complejo muchos me aconsejaban hacer cosas por mí, dejar de ser tan mamá y dedicarme un poco a mí misma. Todos tuvieron muy buena intención, y no dudo que esa sugerencia le hubiera funcionado a otros, pero la verdad es que ser mamá de mis dos hijas era lo que me hacía más feliz y me traía más alegrías en un momento de tanta tristeza (esta si por mi papá) y estrés. Pasar tiempo con ellas y sentir esa felicidad y amor que solo los hijos te hacen sentir era lo más lindo de mi día.

Tampoco crean que estuve clínicamente deprimida o que mis días eran siempre tristes o aburridos, no lo estuve (de hecho, se lo pregunté a mi terapista por si acaso) y tampoco mis días lo eran, solo estuve bajo demasiado estrés. Perdí mi paz. Nunca me había pasado, siempre la di por sentada y es una de esas cosas que uno más valora cuando la dejas de tener.

¿Qué hice? ¿Qué de bueno salió de todo esto? Pues muchas cosas. Sobre todo muchos aprendizajes sobre mí y muchas más estrategias para el futuro (importantísimas para cualquiera y en especial para los expats que vivimos cambios y retos con frecuencia).

Primera gran lección (o, mejor dicho, constatación de algo que ya sabía), la importancia de los amigos, de la red de soporte. Hubo algunas personas que estuvieron siempre ahí para escucharme básicamente…y eso era más que suficiente. Tener en quien confiar, quien te entienda resultó fundamental. El esfuerzo que uno hace por hacer amigos y por encontrar gente con la que compartes valores e ideas vale siempre la pena, pero se aprecia aún más en situaciones como estas. Además, también para cosas más triviales es bueno tener gente cerca, para hacer cosas, para vivir, para distraerse. Para TODO, SIEMPRE.

Ya no solo se trata de conocer qué nos gusta o qué estrategias nos sirven para determinadas situaciones sino también de reconocer nuestras emociones, de estar más en contacto con nuestros sentimientos y reacciones…

Segundo punto que considero importantísimo, y esto ya lo había dicho antes, en el post anterior: buscar ayuda. Esta vez busqué más ayuda, otro tipo de ayuda. Esta vez, además de trabajar con mi coach (aunque con ella también paré a raíz de mi pausa personal), recurrí a una terapeuta -cosa que nunca había hecho- y fue lo mejor que pude hacer. Tener ese espacio para mi fue invaluable y, aún ahora que llegó la calma, no quiero dejar de hablar con ella. Ella me ayudó a entender muchas cosas, algunas sobre mí, pero más aún sobre las personas que tengo cerca y esto, a su vez, me ha ayudado a aprender a manejar y “controlar” situaciones. Buscar ayuda más allá de la que uno está a acostumbrado a pedir, pensar más allá de nuestros parámetros usuales, buscar ayuda distinta, no siempre es fácil, en muchos casos hasta hay prejuicios y pensamientos que nos limitan, pero creo que puede hacer una gran diferencia en la mejora de una situación difícil.

También gané en autoconocimiento. Creo que ya estaba bastante encaminada en mi proceso de conocerme, pero siento que ahora me conozco aún más. Más profundamente. Ya no solo se trata de conocer qué nos gusta o qué estrategias nos sirven para determinadas situaciones sino también de reconocer nuestras emociones, de estar más en contacto con nuestros sentimientos y reacciones y con las cosas que los generan o desencadenan. Hoy por hoy siento casi inmediatamente mis cambios de estado de ánimo, a veces es casi un fastidio estar tan conectada con uno mismo, pero estoy segura que nos ayuda mucho a tomar mejores decisiones sobre la vida que queremos tener y sobre los cambios que queremos generar.

país

Por último, otra cosa muy positiva que resultó de todo esto es que, como consecuencia de lo anterior y de querer tratar de entender y asumir mi responsabilidad en lo que estaba viviendo, empecé a explorar sobre temas que jamás hubiera pensado. Comencé a leer y a aprender sobre temas más espirituales, me interesé en la meditación, en estar más presente en el hoy, en el momento, en SER; cosas que aunque siempre me habían llamado la atención, nunca había logrado que me enganchen. Hoy si, hoy estoy más cerca de lo espiritual de lo que he estado nunca, estoy muy lejos de lo que quisiera estar pero más cerca de lo que jamás pensé que estaría. Y estoy feliz por eso.

En conclusión, lo que siento ahora es nuevamente PAZ, y nada vale más que eso. Siento que el “Año de Moci” que debió ser el 2016, es ahora. Que ahora es cuando, con un poco más de tiempo y bastante más de calma puedo enfocarme en mis cosas, que aunque ya hacía unos años había iniciado mi camino hacia el autoconocimiento, todo lo que ha pasado estos meses me ha permitido afinar más lo que quiero y mi propósito…y es que al final uno propone pero es la vida la que dispone… Creo que es en los momentos más difíciles en los que uno toma más consciencia y se da cuenta de lo que es capaz, de lo que en verdad estás dispuesto a hacer por ti y por los demás, de lo que en verdad quieres y ERES.

Finalmente, luego de más de dos años, siento que voy por la calle contenta, agradecida, como iba antes todos los días, soy completamente yo misma otra vez…la Moci que floreció fuera, finalmente floreció también en si propio país.

 

Moci Ferradas Reyes (Mociexpat)
Lima, Perú
Junio 2018
Fotos ©Mociexpat

 

(Visited 2 times, 1 visits today)

Ya que estás por aquí…

¿podemos pedirte que nos invites un caffe ? ¡Es una broma!, pero solo hasta cierto punto. Quizás has notado que Expatclic no tiene publicidad ni contenidos pagados. Desde hace 14 años trabajamos para proporcionar contenidos y una asistencia de calidad a las mujeres expatriadas en todo el mundo. Pero mantener un sitio tan grande conlleva muchos gastos, que cubrimos en parte con nuestras cuotas de adhesión a la asociación que maneja el sitio, y con donaciones libres de quienes nos aprecian y quieren que sigamos trabajando. Si tu pudieras darnos aunque sea un pequeñísimo aporte para cubrir el resto, estaríamos inmensamente agradecidas. ♥ Puedes ayudarnos con una donación o haciendote socia honoraria. Gracias de todo corazon.

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*