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sous pression en expatriation

Traducido del italiano por Rupexpat

En este artículo Lenaex nos invita a compartir un momento muy íntimo, una experiencia que, vivida en el exterior, tiene sabores y colores muy diferentes a aquellos que uno puede imaginar …

 

Pensé mucho antes de escribir este artículo. Finalmente me decidí a hacerlo para poder contarles mi experiencia, que tal vez pueda ser de utilidad a muchas mujeres.
Expatclic sirve también y sobre todo para esto.

Cuando todo va bien, no se piensa en lo lejos que estamos de casa, del país de origen , de la familia y de los amigos de siempre. Pero cuando hay algo que no funciona, les puedo garantizar que la distancia se hace sentir en un modo devastador!

Soy optimista y estoy felicísima de vivir esta aventura de expatriada. La historia que estoy por contarles me puso a prueba, me hizo crecer, y me hizo también entender cuán afortunada soy.

Apenas volvi a Singapur, después de las vacaciones,  no me sentía muy bien, fui a una consulta médica y la doctora efectivamente encontró un problema y me comunicó que debía someterme a una intervención quirurgica. Pueden imaginar el shock, lejos de casa, otra lengua, otra cultura…pero sabía que estaba en buenas manos y entonces me dije : “ok, si hay que hacerlo, hagámoslo!” Cuando respondí esto no me imaginaba que la intervención iba a ser fijada para las siguientes 48 hs. Por poco no caigo de la silla! (En Italia se espera mucho más, en vez aquí es al contrario, no se espera nada: si hay que hacerlo, se hace! Para qué dar tantas vueltas alrededor de las cosas?).

Cuando salí del estudio de la doctora tuve un coloquio con una enfermera que además de informarme sobre lo que debía llevar y donde ir, me dijo también cuanto me iba a salir “la broma”. Sosténganse fuerte porque a mi casi me da un infarto: 8.000 Euros ( en Singapur los hospitales son privados). Miré a mi marido, entre los dos parecíamos dos cadáveres. No tuve el coraje de decir ni una palabra. Dónde íbamos a encontrar todo ese dinero en 48 horas?

Generalmente en el exterior (sobre todo cuando la partida es improvisada) se prefiere tener en la cuenta una suma modesta y el resto en Europa. Por lo tanto nuestra cuenta aquí en Singapur no era demasiado feliz. Tenemos un seguro, pero nosotros debemos  anticipar el dinero y ellos luego nos lo reembolsan. En este caso sin embargo no estábamos hablando de poca cosa , sino de 8.000 euros!

Volvimos a casa, porque además del shock de la operación teníamos también la preocupación  de contactar al seguro lo antes posible para preguntarles a ellos qué hacer! Aparte mi marido con un preaviso de solo dos dias y un colega de vacaciones, tuvo que reorganizar todo para estar conmigo. Cosa muy difícil en su trabajo!!!!

En fin, muchas cosas que se acumulan y nos angustian hasta que logramos resolverlas.  Afortunadamente el seguro nos explicó que dada semejante suma, se habrían ocupado ellos directamente del pago, por lo tanto nosotros no íbamos a pagar nada ( suspiro de alivio!) Me pregunté muchas veces : y si no hubiésemos tenido el seguro y si nos hubiese tocado tener que pagar todo de nuestro bolsillo? Me di cuenta de cuan afortunada era. No todos pueden permitirse ser operados por la mejor doctora del país y pagar 8.000 euros! También los colegas de mi marido se mostraron muy disponibles.

No escondo el haber pasado las horas que precedieron a la operación llorando sobre mi diván. Me sentí sola, tremendamente sola. Cierto, Edward (mi marido) estaba conmigo, pero no sé como explicarlo, hubiese querido a mi lado también a mi madre. Pero, aunque hubiese querido y podido mi mamá no hubiese nunca logrado llegar a tiempo a causa de la diferencia horaria, tremendo, no? Hubiese querido estar en casa rodeada  de la familia, de mis seguridades.

Sabíamos que la doctora era una de las mejores en absoluto y que era lo más conveniente someterme a esa operación en Singapur más que en cualquier otro lugar, pero igualmente me pareció estar viviendo una pesadilla, como si no me estuviese pasando a mi, como si en algún momento me tuviese que despertar de un mal sueño. En esas horas mi mente galopaba y galopaba y no había forma de pararla para considerar la situación racionalmente.

No logré contactar a las amigas que tengo aquí, en Singapur. Me encerré en mi misma y no quería ver , ni escuchar a nadie. Contacté solo a una amiga que me confortó y que fue gentilísima, también porque necesitaba que mantuviese informados a mis padres sobre la intervención. Mi marido no habla italiano y por lo tanto no hubiese conseguido darles  ninguna información. Recuerdo en ese momento haberle echado en cara el hecho de haber sido perezoso y no haber tenido ganas de esforzarse a hablar mi  lengua madre.

El día de la intervención las enfermeras fueron muy disponibles (quisiera ver , 8.000 euros!!) pero yo continuaba pidiendo ver a la doctora y al anestesista. Y además no me habían siquiera hecho un análisis de sangre. Mi mente a ese punto iba por su cuenta y me preguntaba: y si necesito una transfusión? qué hacemos? Deben saber mi grupo sanguíneo!

Antes de entrar en la sala operatoria vi a la doctora y recuerdo haberle dicho entre lágrimas que tenía mucho miedo. Me tranquilizó con su voz, pero estoy segura que si me hubiese aunque sea dado la mano me habría reasegurado mucho más. Otra cultura! El contacto físico no está muy en boga aqui en Asia!

Después de la intervención, que afortunadamente fue bien, hubo pequeñas complicaciones, y tuve que someterme a otro exámen. La doctora me había dicho que quería hacerme un “scan” . Yo mentalmente traduje la palabra “scan” como ecografía. Lástima que en cambio era una resonancia magnética ( aquel examen donde se entra en un tubo con todo el cuerpo y también con la cabeza, para entendernos!) Aún hablando bien en inglés , no es nunca como la propia lengua.

Ahí tuve un verdadero ataque de pánico, no estaba preparada y me asusté mucho. Me volví un poco loca, me avergüenzo de decirlo pero fue exactamente así. Emplearon unos buenos 20 minutos para tranquilizarme y convencerme de hacer el examen!

Volví a casa y comenzaron otros problemas. Todo me aterrorizaba, apenas sentía un pequeño dolor estaba convencida de que se trataba de alguna cosa que no andaba bien. Estaba muy frágil, y lo estoy todavía un poco,  tanto físicamente como psicológicamente. Lloraba por nada y la mínima cosa  era una pequena tragedia. Sabía que la anestesia puede causar disturbios de este tipo. Había comprendido que mi problema era que todo había ocurrido muy rápido y mi cerebro no había hecho a tiempo a asimilar todo lo que estaba pasando. Con mi marido las cosas no iban bien porque él no entendía como me sentía. Le decía que tenía necesidad de hablar con alguien, pero él reaccionaba diciendome que yo agigantaba los problemas más de lo necesario.

Fue realmente un periodo feo! La soledad y la distancia fueron verdaderamente un problema. No era más tan fuerte como antes y habiendo sufrido hacia poco una intervención no era ideal hacer un viaje de 13 horas sola para volver a Italia, y además, entre nosotras, no creo que hubiese resuelto el problema.

Ahora a distancia de casi dos meses me siento un poco más fuerte, pero no les escondo que escribir todo esto me hizo revivir las mismas emociones y que también se me escaparon algunas lágrimas . Retomar mi trabajo me ayudó bastante así como también hablar y escribir .

Quise contar todo esto por el hecho que muchas veces amigos y familiares piensan que viviendo afuera uno vive una “bella vida” y no consideran cuanta soledad se puede sentir viviendo en el exterior. Mis amigas y mis familiares que me decían que estaba en buenas manos y que Edward estaba a mi lado, no comprendían el motivo por el cual yo me sentía tan sola y deprimida. No es fácil si no se prueba!

Por eso a todos los que quieran expatriar les doy un consejo de todo corazón. Tengan un óptimo seguro sanitario que les cubra todos los gastos y, en el caso que no puedan ser operados en el lugar donde se encuentran, que les ofrezca la opción de pagar también vuestro retorno al país de origen . Este es un aspecto que no se considera mucho, pero que en cambio es importante tener siempre presente.

 

Lenaexpat
Singapur
Agosto 2006

 

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